Pasen y vean la continuación de este paseo por la musicalidad de Milán
6) Ahora nos dirigiremos hacia
la biblioteca ambrosiana, que toma su nombre por el patrono de la ciudad: San
Ambrosio, del que ya hablamos en la anterior entrada. Sin embargo, en esta
ocasión no nos dirigimos a este edificio por San Ambrosio, sino por otra
personalidad que presentamos anteriormente pero que dejamos en suspenso hasta
este momento: Leonardo Da Vinci.
Leonardi
Vincii manu et ingenio celeberrimi lucubrationum volumina XII habes o civis
Y es que en este impresionante
ejemplo de arquitectura se custodia celosamente uno de los códices más
completos del genio italiano: el Códice
Atlántico, que contiene, entre muchos otros diseños e ingenios, papeles de
Leonardo referentes al bosquejo de instrumentos musicales como dos flautas, que
tal como él mismo indica
“no hacen la mutación de sus
voces a saltos, sino en la forma propia de la voz humana, acción que se
consigue moviendo la mano hacia arriba y hacia abajo como en la trompeta bastarda,
y ello especialmente en la flauta a, y se puede hacer de 1/8 a un 1/16 de tono
y tanto cuanto te plazca”.
También aparece en este códice
el diseño de un timbal mecanizado con tres baquetas que levantan, para caer por
su propio peso, los dientes de tres engranajes que hace girar una manivela. El redoble
o ritmo resultante variará en función del número y ordenamiento de los dientes de
los engranajes.
Además, también contiene los
bosquejos de un sorprendente Geigenwerk,
un instrumento de teclado pero en el que las cuerdas, en vez de ser punteadas
(como en el clave) o percutidas (como en el clavicordio), son frotadas por cilindros
resinados, produciéndose un sonido similar al de los instrumentos de la familia
de los violines.
Video de Geigenwerk o viola organista
Sin embargo, aunque existen
varias hojas de este códice en exposición, ninguna de ellas corresponde a
alguno de sus diseños musicales. Estas se encuentran en lo que es la biblioteca
en sí, una sala casi en penumbra y en la que numerosas vitrinas iluminadas con
una luz amarillenta crean un contraste de claroscuro en el ambiente. Tales
vitrinas exponen folios e información de los sueños, y a veces pesadillas, de
este gran genio. Tras estas vitrinas, las paredes están cubiertas por
estanterías distribuidas en dos pisos que están pobladas por valiosos
ejemplares de primer orden (los
únicos fragmentos que han sobrevivido de Vidularia de Plauto, manuscritos miniados de espléndida
factura, como el Libro de horas borromeo, de
Cristoforo De Predis, o el Aulo Gelio, Ilias picta o Ilíada ambrosiana
del siglo V, el famoso Virgilio
con anotaciones marginales de Francesco Petrarca, el Antifonario de Bangor…), que
en realidad solamente constituirían una ínfima parte del saber que ha generado
el conocimiento humano. Todo ello sobre una aterciopelada alfombra roja y bajo
una nívea bóveda de cañón. Una imagen de la que me gustaría poder mostrar una
instantánea, pues la situación lo merece, pero el realizarlas estaba
terminantemente prohibido. Así que simplemente dispongo de la huella que una
sensación dejó en mi memoria, la cual, mucho me temo, habrá quedado desdibujada
por mi imaginación y fantasía.
Copia
de la sobrecogedora escultura de Laocoonte y sus hijos atacado por la serpiente
marina en el famoso pasaje de la Iliada
Hall
Patio interior
Pasillo exterior que da al patio interior de la biblioteca, en el que puedes
pasear rodeado de bustos de las más grandes eminencias italianas, en la foto
Dante y Leonardo nos hacen de guía.
Escalera para acceder al piso superior
Yo estropeando la fotografía y al fondo las ciencias personificadas
Puertas hacia los pasillos exteriores
7) En
la siguiente visita nos dirigimos más atrás en el tiempo, con la finalidad de
escarbar en las huellas aún vivientes de la historia de esta ciudad. Para ello
nos dirigimos hacia el Museo arqueológico, emplazado en un enclave inmejorable
para tal fin, un
antiguo monasterio del siglo VIII: San Mauricio, que alberga piezas
provenientes de la cultura griega, etrusca, romana y de la Edad Media.
Sería
interesante reseñar el cambio que ha sufrido este espacio sonoro con el paso
del tiempo: En una primera instancia, en época romana, aquí se encontraba el
circo que, con los gritos de una furiosa plebe ante el entrechocar de los gladius y el resonar de cornua y tubas romanas anunciando la inminente muerte, debía ensordecer
cualquier otro sonido que se produjera en la calle. Más tarde, cuando los ecos
de esos últimos clamores y vítores se fueron apagando en el tiempo, se alzó el
más antiguo y vasto convento femenino de la ciudad, realizado entre los siglos
VIII y IX, desde donde resaltarían los sonidos típicos de los cánticos, las
campanas llamando a rezar y las labores de una dura jornada de trabajo.
Hoy
en día, este es un espacio en el que puedes huir del bullicio del tráfico y de
turistas (o por lo menos yo tuve esa suerte). Los restos de sus claustros constituyen
pétreos caminos por los que contemplar el paso de la historia, en ellos te vas a
ir encontrando distintas piezas arqueológicas, para terminar el paseo en una
pasarela que permite ingresar en una torre poligonal romana de finales del
siglo III, en la que se puede disfrutar de frescos altomedievales del siglo
XIII.
Acceso a la torre poligonal de la era tardo-romana
Sistro, instrumento musical idiófono egipcio que los romanos
también emplearon (al lado, lámparas de aceite)
Ejemplos de mosaicos y vestimentas romanas.
Bajorrelieve en el que se ve cómo se interpretaba la
Kithara empleando un plectro
Altar de Angera, en donde se distingue una tibia
doble. Fíjense en el esfuerzo de los músculos bucinadores del intérprete.
Sátiro tocando lo que yo diría que es una doble
tibia berecynthia
Luego,
en la sección nueva del museo, están las colecciones expuestas en diferentes
plantas, diferenciadas por la cultura a la que pertenecen: etruscos,
altomedievales, griegos. En ellas, sobre todo en el piso griego, se pueden
hallar ánforas con interesante iconografía musical, gracias a la cual podemos
hacernos una idea de los instrumentos que fabricaban el espacio sonoro de
aquellas sociedades.
Máscaras griegas
Ánfora griega en la que se ve coronando de laurel a
un intérprete de Kithara
Crátera de campana griega con iconografía de una
lira
Ánfora con reproducción de trigonon, un instrumento
mucho más complicado de localizar en la iconografía musical griega. ¿Puede que se trate de Safo? se la vinculaba con este instrumento
Procesión con instrumentos musicales: diaulos,
chelys (realizada con caparazón de tortuga) y krotala
Sarcófago etrusco con la característica pose yerta.
8) La iglesia
anexa al museo de arqueología, de nombre S. Mauricio, es interesantísima de
visitar. Sus paredes están profusa y minuciosamente decoradas con frescos, de
hecho, estos constituyen uno de los ciclos de frescos lombardos más importantes
del siglo XVI, en su mayoría de Bernardino Luini y su círculo. En su interior no
hay ningún rincón de esta iglesia en la que falte color, pero nos centraremos
únicamente en la entrada que comunica los dos lados diferenciados de este templo,
pues es en este sitio donde hallaremos interesantes representaciones de ángeles
músicos con sus respectivos instrumentos musicales.
Ángeles músicos portando tres violas da gamba y otra sobre el regazo
tañida a modo de laúd
Ángeles músicos con laúdes, flauta travesera y viola da braccio
Como ya
he indicado, esta iglesia está dividida en dos secciones altamente
diferenciadas por un tabique que llega hasta la imposta de la gran bóveda con
nervaduras.
Tabique que se alza hasta la imposta de la bóveda y que separa las dos
secciones de la iglesia
El
primer ambiente, al cual se accede desde la calle, estaba destinado a los
fieles, mientras que el segundo, ligado al resto de la clausura, estaba
dedicado a las monjas y alberga un amplio coro de madera del siglo XVI.
Panorámica de esa primera sección destinada a los fieles
Panorámica de la segunda sección, la destinada a las monjas
Órgano de elegante factura
Curioso fresco en el que se relata cómo Noé salvó a los unicornios
9) Como
ya se indicó en una entrada anterior, la figura de Verdi es particularmente
relevante en la atmósfera musical que se respira en la ciudad, habiendo ciertos
enclaves que corroboran tal afirmación. El primero de ellos sería el
conservatorio, donde se han formado, y aún se forman, los músicos más relevantes
y con talento del país. Por sus aulas han pasado alumnos tan sobresalientes como
Giacomo Puccini, Claudio Abbado, Ricardo Mutti… Un dato curioso a este respecto
es que Giuseppe no fue admitido en él (por lo visto, no dio la talla
debido a su forma de tocar poco ortodoxa), pero la justicia poética ha querido que a este
conservatorio se le bautizara con su nombre.
10) El
segundo de esos lugares que llevan la impronta del músico ya es un lugar más cercano
al compositor, tanto en su vida como en su muerte: «Casa Verdi», la casa de reposo para músicos,
un proyecto ideado por él mismo y dirigido a acoger a músicos jubilados.
Fachada de casa di riposo per musicisti. Fondazione Verdi
Verja de entrada
Además,
en él está la impresionante y monumental capilla en la que descansan sus restos
y los de su esposa. Esta se halla en un extremo del acogedor patio interior de
planta rectangular al que pueden acceder los visitantes (lamentablemente, es la
única zona abierta al público). Este tiene además unos bancos en los que puedes
descansar escuchando emanar la armonía de las habitaciones de los músicos
residentes.
Patio interior con la capilla de Verdi al fondo
Tumba de Verdi
Detalle interior de la capilla de Verdi
Se
trata de una localización un tanto alejada del centro pero que se encuentra muy
bien comunicada gracias a la línea 1 del metro, que tiene una parada justo en
frente, la cual, además, da a una rotonda ornamentada con una gigantesca
estatua a cuerpo completo del compositor italiano.
Sin
embargo, la sombra de Verdi no solo se siente en esos tres espacios
emblemáticos que se han citado a lo largo de estas dos entradas sobre Milán.
Esta también se alarga por toda Italia, pero en particular en esta ciudad, en
forma de calles, cafés, restaurantes, hoteles y, más sorprendentemente, grafitis.
Todas estas muestras en su nombre demuestran la integración de su imagen en la
memoria histórica y social de Milán. Y es que Verdi, a pesar de no haber
empezado con muy buen pie en esta ciudad, supo ganarse el corazón de los
milaneses, para quienes estrenó, en la Scala, obras tan solemnes como Nabucco, Otello y Falstaff, entre otras.
- grigi + Verdi
Verdi batuta en mano
11) Un paseo por el barrio de los
Navigli. Este
barrio, con sus preciosos canales, es como una pequeña parte de Venecia en
Milán. Estos, construidos durante el Renacimiento (de hecho, fue nuestro
protagonista Leonardo
Da Vinci el artífice del sistema de presas de esta obra de
ingeniería) para mejorar las comunicaciones de la ciudad por mar, y, en consecuencia,
multiplicar el tráfico de mercancías y de pasajeros, hacen hoy las delicias de
los turistas y milaneses, al ofrecer un escenario perfecto para tranquilos
paseos, tanto terrestres como fluviales, por una zona con encanto, llena de
restaurantes, terrazas y cafés, en los que sentarse a ver pasar el tiempo sin
otra preocupación que plantearse cuál será el siguiente destino.
Paseando por los canales al anochecer
Navigli
12) El
Cementerio monumental. Su grandiosidad y el gran número de tumbas con valor
artístico y estético que alberga, hacen de esta enorme superficie un auténtico
museo al aire libre.
Ya
frente a su fachada se te hiela la sangre por sus enormes proporciones, y es
que una persona se siente una hormiga al pasar por debajo de tan ciclópea
edificación.
Parte de la monumental fachada
Y es
que lo imponente y lo sublime es lo que ha primado en estos 250.000 m² de
superficie. Parece como si los milaneses hayan competido entre sí por realizar
el más elevado homenaje a su apellido y familia.
Por sus
caminos, circundados por árboles, deambularás entre templos romanos, obeliscos
egipcios, capillas con forma de iglesia o sinagoga, realistas y minuciosas
esculturas, etc.
Paseo entre capillas
Un remanso
de paz y tranquilidad por donde alejarte de la rapidez y de las prisas de la
vida terrenal.
No en
vano es uno de los lugares top5 de esta ciudad y con el que cerraremos este
paseo por la atmósfera sonora de Milán
Detalle de la capilla Bernocchi, que es coronada por una columna de mármol blanco en la que
se encuentra esculpida la vida de Jesús
Capilla de la familia Toscanini, sin embargo Arturo
no está enterrado en ella
Arrivederci













































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