martes, 31 de julio de 2018

Dinant, el hogar natal del saxofón


Enclavada entre el río Mosa y los pequeños macizos rocosos de las Ardenas, que realizan la función de protector natural, se encuentra una de esas localidades que se te quedan grabadas para siempre en la retina. Dinant, en pleno corazón de Valonia, región en la que hallarás los parajes más bucólicos y rústicos de Bélgica e, injustificadamente, olvidada por el turista en favor de la Flamenca, su vecina más urbanita e industrializada. Regiones que señalan sobre el mapa la dualidad de este país europeo.
Al ir acercándote a esta pequeña ciudad, a través de una carretera que recorre la ribera del cristalino río, lo primero que resalta en su silueta es el campanario de la Colegiata de Notre-Dame, que se alza justo en el centro de esta entrañable localidad belga, y está coronado por una característica cúpula en forma de bulbo. 

 Las afueras de Dinant, recorriendo la carretera de la ribera del río Mosa

Vista de la fachada de la colegiata desde su base

Gracias a su altura compite con el sólido peñón rocoso que se halla a su espalda, escenario perfecto para el conjunto arquitectónico, y con el que entabla un juego dialéctico entre naturaleza y artificio que capta tu atención y te deslumbra con su atractivo.
Esta colegiata está realizada en un brillante estilo gótico, sus amplias vidrieras entre otras características la delatan, aunque aún posee un pórtico en estilo románico, recuerdo de su anterior edificación, que fue dañada gravemente por un desprendimiento del macizo que le ocasionó gravísimos daños e hizo peligrar el global de su estructura, teniendo que ser finalmente demolida y reconstruida.

 Nave central de la colegiata

Presbiterio con sus hermosas vidrieras del deambulatorio

Una de las vidrieras

Detrás de la Colegiata se encuentran las dos formas de acceder a la cima del macizo (en teleférico o, para los que están en mejor forma física, por unas escaleras de más de 400 peldaños) y con ello a la ciudadela o bastión que allí se halla, donde podrás ver una panorámica completa de la región con el serpenteante río en medio, además de un museo histórico de armas militares.
Sin embargo, para conseguir la mejor postal de Dinant hay que volver a bajar y cruzar el puente que está justo enfrente de la Colegiata, en el que empezarás a apreciar el porqué de mi elección de esta ciudad para realizar una entrada musical. Y es que en él, además de en otros rincones algo más escondidos de la ciudad, hay una colorida exposición de saxofones realizados por Rafael López Garcinuño con motivo de la celebración del Europa Sax, en el año 2010.

 Vista del río Mosa desde el puente

 Uno de los saxofones que está sobre el puente

 Otro de los saxofones que está sobre el puente

Un vez cruzado el puente, camina un poco a mano derecha, detente y date la vuelta, pues desde ese punto es de donde sacarás la mejor panorámica de la ciudad, con colegiata, río, peñón, ciudadela y arquitectura urbana incluida. Además, justamente en este punto está la oficina de información turística.

 Panorámica de Dinant

Una vez presentado el hermoso semblante de esta ciudad belga nos dirigimos hacia la casa del hijo más famoso de esta localidad. Para ello volvemos hacia la colegiata y giramos hacia la izquierda por la calle principal (no tiene pérdida, tampoco es que haya muchas) hasta que lleguemos a un banco en el que reposa la escultura de un señor realizada por Jean-Marie Mathot. Este es Adolphe Sax, quien además, como seña indicativa y característica, tiene un saxofón en su regazo.

 Escultura de Adolphe Sax sentado con su saxofón

Justo detrás se encuentra la Maison Sax, la casa donde nació y vivió este genio e inventor de instrumentos musicales del siglo XIX. Su logro más grandioso dentro de este campo fue la creación de ese instrumento que tan ampliamente se ha divulgado en lo que es la música jazz: el saxofón, que etimológicamente viene a significar el sonido («φωνος phonos» en griego antiguo) de Sax.

 Charlie Parker y Coleman Hawkins improvisando

El propio Sax explica, en la patente del instrumento, por qué lo ideó:
“Los únicos instrumentos que producen un efecto satisfactorio al aire libre son los de viento madera y viento metal; un conjunto formado por estos instrumentos es por tanto el único que puede ser empleado en tales circunstancias. Acuciado por tales desventajas, he tratado de resolver el problema creando un instrumento cuyo timbre se acerque al de un instrumento de cuerda para que tenga más fuerza e intensidad que ellos. Este instrumento es el saxofón”.
En la actualidad, esta casa alberga el Museo del Saxofón, un pequeño espacio dedicado a la historia y sonido del saxofón y de su genial inventor. Sin embargo, la exposición, a pesar de estar realizada de forma moderna, atractiva y original, es bastante escueta, aunque al menos, eso sí, es gratuita. Esta consta prácticamente de dos salas anexas con un recorrido dibujado en el suelo en forma de saxofón, en el que las llaves hacen las veces de asiento.

 Interior del museo del saxofón

Además, la exposición la completan numerosos ejemplos sonoros que accionas apretando un botón y que salen por distintos pabellones dispuestos estéticamente en las paredes, y paneles con frases de distintos autores como Sartre y Berlioz en las que hablan sobre el saxofón y su peculiar sonido.
“Es un instrumento grande con un registro grave hecho de metal e inventado por Adolphe Sax, a quien debe su nombre. Su timbre tiene algo de angustiante y penoso en su registro agudo; sus notas graves son, sin embargo, grandiosas hasta el punto de la solemnidad”. Berlioz.
 
 Los pabellones por los que sale el sonido

Un saxofón en el suelo, en la pared el dibujo que figura en la patente del saxofón y en la otra pared un dibujo de otro de sus instrumentos: la tuba Sax
Sin embargo, fueron muchos los otros inventos o mejoras en instrumentos que realizó este genio belga. Es más, si alguna vez visitas un museo de instrumentos musicales, seguramente, puedas maravillarte con alguna de sus fantásticas creaciones, que en algunos momentos llegan incluso a rozar el surrealismo.
Una vez fuera del museo, Dinant se convierte en una ciudad perfecta para dar pequeños y lentos paseos nocturnos, pues aquí el tiempo no corre, solamente fluye o, más bien, se arrulla al ritmo en que se mece el río Mosa.

 Paseando por la ribera del río Mosa

 Paseando por la noche en Dinant

Solo se escucha el eco de nuestros pasos sobre la sólida piedra

También puedes perderte por las calles de la ciudad en busca de los otros saxofones que están esparcidos por sus diferentes rincones.

 Buscando más saxofones desperdigados por la ciudad

Las oficinas del ayuntamiento con un saxofón transparente en el centro de su plaza




También los más cerveceros tienen un rincón para ellos, pues aquí, concretamente en la Abadía de Nuestra Señora de Leffe, es donde se elabora la famosa cerveza artesanal Leffe.

 Y ya, para irse al hotel y tomar fuerzas para el día siguiente, un Cécémel calentito

Y ya nos despedimos de esta encantadora ciudad mostrándoles sus barrios más alejados del centro, que, absortos ante su bello reflejo, no tienen nada que envidiarle al casco histórico.



¿Alguien conocía ya a esta entrañable ciudad y a su habitante más famoso?

miércoles, 25 de julio de 2018

Milán, moda y rito musical (II)


 Pasen y vean la continuación de este paseo por la musicalidad de Milán

6) Ahora nos dirigiremos hacia la biblioteca ambrosiana, que toma su nombre por el patrono de la ciudad: San Ambrosio, del que ya hablamos en la anterior entrada. Sin embargo, en esta ocasión no nos dirigimos a este edificio por San Ambrosio, sino por otra personalidad que presentamos anteriormente pero que dejamos en suspenso hasta este momento: Leonardo Da Vinci. 

Leonardi Vincii manu et ingenio celeberrimi lucubrationum volumina XII habes o civis

Y es que en este impresionante ejemplo de arquitectura se custodia celosamente uno de los códices más completos del genio italiano: el Códice Atlántico, que contiene, entre muchos otros diseños e ingenios, papeles de Leonardo referentes al bosquejo de instrumentos musicales como dos flautas, que tal como él mismo indica 

“no hacen la mutación de sus voces a saltos, sino en la forma propia de la voz humana, acción que se consigue moviendo la mano hacia arriba y hacia abajo como en la trompeta bastarda, y ello especialmente en la flauta a, y se puede hacer de 1/8 a un 1/16 de tono y tanto cuanto te plazca”.
También aparece en este códice el diseño de un timbal mecanizado con tres baquetas que levantan, para caer por su propio peso, los dientes de tres engranajes que hace girar una manivela. El redoble o ritmo resultante variará en función del número y ordenamiento de los dientes de los engranajes.
Además, también contiene los bosquejos de un sorprendente Geigenwerk, un instrumento de teclado pero en el que las cuerdas, en vez de ser punteadas (como en el clave) o percutidas (como en el clavicordio), son frotadas por cilindros resinados, produciéndose un sonido similar al de los instrumentos de la familia de los violines.

Video de Geigenwerk o viola organista

Sin embargo, aunque existen varias hojas de este códice en exposición, ninguna de ellas corresponde a alguno de sus diseños musicales. Estas se encuentran en lo que es la biblioteca en sí, una sala casi en penumbra y en la que numerosas vitrinas iluminadas con una luz amarillenta crean un contraste de claroscuro en el ambiente. Tales vitrinas exponen folios e información de los sueños, y a veces pesadillas, de este gran genio. Tras estas vitrinas, las paredes están cubiertas por estanterías distribuidas en dos pisos que están pobladas por valiosos ejemplares de primer orden (los únicos fragmentos que han sobrevivido de Vidularia de Plauto, manuscritos miniados de espléndida factura, como el Libro de horas borromeo, de Cristoforo De Predis, o el Aulo Gelio, Ilias picta o Ilíada ambrosiana del siglo V, el famoso Virgilio con anotaciones marginales de Francesco Petrarca, el Antifonario de Bangor…), que en realidad solamente constituirían una ínfima parte del saber que ha generado el conocimiento humano. Todo ello sobre una aterciopelada alfombra roja y bajo una nívea bóveda de cañón. Una imagen de la que me gustaría poder mostrar una instantánea, pues la situación lo merece, pero el realizarlas estaba terminantemente prohibido. Así que simplemente dispongo de la huella que una sensación dejó en mi memoria, la cual, mucho me temo, habrá quedado desdibujada por mi imaginación y fantasía. 

 Copia de la sobrecogedora escultura de Laocoonte y sus hijos atacado por la serpiente marina en el famoso pasaje de la Iliada

Hall

Patio interior

Pasillo exterior que da al patio interior de la biblioteca, en el que puedes pasear rodeado de bustos de las más grandes eminencias italianas, en la foto Dante y Leonardo nos hacen de guía.

 Escalera para acceder al piso superior

 Yo estropeando la fotografía y al fondo las ciencias personificadas

 Puertas hacia los pasillos exteriores

7) En la siguiente visita nos dirigimos más atrás en el tiempo, con la finalidad de escarbar en las huellas aún vivientes de la historia de esta ciudad. Para ello nos dirigimos hacia el Museo arqueológico, emplazado en un enclave inmejorable para tal fin, un antiguo monasterio del siglo VIII: San Mauricio, que alberga piezas provenientes de la cultura griega, etrusca, romana y de la Edad Media.
Sería interesante reseñar el cambio que ha sufrido este espacio sonoro con el paso del tiempo: En una primera instancia, en época romana, aquí se encontraba el circo que, con los gritos de una furiosa plebe ante el entrechocar de los gladius y el resonar de cornua y tubas romanas anunciando la inminente muerte, debía ensordecer cualquier otro sonido que se produjera en la calle. Más tarde, cuando los ecos de esos últimos clamores y vítores se fueron apagando en el tiempo, se alzó el más antiguo y vasto convento femenino de la ciudad, realizado entre los siglos VIII y IX, desde donde resaltarían los sonidos típicos de los cánticos, las campanas llamando a rezar y las labores de una dura jornada de trabajo.
Hoy en día, este es un espacio en el que puedes huir del bullicio del tráfico y de turistas (o por lo menos yo tuve esa suerte). Los restos de sus claustros constituyen pétreos caminos por los que contemplar el paso de la historia, en ellos te vas a ir encontrando distintas piezas arqueológicas, para terminar el paseo en una pasarela que permite ingresar en una torre poligonal romana de finales del siglo III, en la que se puede disfrutar de frescos altomedievales del siglo XIII.

 Acceso a la torre poligonal de la era tardo-romana

 Sistro, instrumento musical idiófono egipcio que los romanos también emplearon (al lado, lámparas de aceite)

 Ejemplos de mosaicos y vestimentas romanas.

Bajorrelieve en el que se ve cómo se interpretaba la Kithara empleando un plectro

 Altar de Angera, en donde se distingue una tibia doble. Fíjense en el esfuerzo de los músculos bucinadores del intérprete.

Sátiro tocando lo que yo diría que es una doble tibia berecynthia

Luego, en la sección nueva del museo, están las colecciones expuestas en diferentes plantas, diferenciadas por la cultura a la que pertenecen: etruscos, altomedievales, griegos. En ellas, sobre todo en el piso griego, se pueden hallar ánforas con interesante iconografía musical, gracias a la cual podemos hacernos una idea de los instrumentos que fabricaban el espacio sonoro de aquellas sociedades.

 Máscaras griegas

Ánfora griega en la que se ve coronando de laurel a un intérprete de Kithara

Crátera de campana griega con iconografía de una lira



Ánfora con reproducción de trigonon, un instrumento mucho más complicado de localizar en la iconografía musical griega. ¿Puede que se trate de Safo? se la vinculaba con este instrumento

Procesión con instrumentos musicales: diaulos, chelys (realizada con caparazón de tortuga) y krotala

Sarcófago etrusco con la característica pose yerta.

8) La iglesia anexa al museo de arqueología, de nombre S. Mauricio, es interesantísima de visitar. Sus paredes están profusa y minuciosamente decoradas con frescos, de hecho, estos constituyen uno de los ciclos de frescos lombardos más importantes del siglo XVI, en su mayoría de Bernardino Luini y su círculo. En su interior no hay ningún rincón de esta iglesia en la que falte color, pero nos centraremos únicamente en la entrada que comunica los dos lados diferenciados de este templo, pues es en este sitio donde hallaremos interesantes representaciones de ángeles músicos con sus respectivos instrumentos musicales.

Ángeles músicos portando tres violas da gamba y otra sobre el regazo tañida a modo de laúd

Ángeles músicos con laúdes, flauta travesera y viola da braccio

Como ya he indicado, esta iglesia está dividida en dos secciones altamente diferenciadas por un tabique que llega hasta la imposta de la gran bóveda con nervaduras.

Tabique que se alza hasta la imposta de la bóveda y que separa las dos secciones de la iglesia

El primer ambiente, al cual se accede desde la calle, estaba destinado a los fieles, mientras que el segundo, ligado al resto de la clausura, estaba dedicado a las monjas y alberga un amplio coro de madera del siglo XVI.

 Panorámica de esa primera sección destinada a los fieles

Panorámica de la segunda sección, la destinada a las monjas

Órgano de elegante factura

 Curioso fresco en el que se relata cómo Noé salvó a los unicornios

9) Como ya se indicó en una entrada anterior, la figura de Verdi es particularmente relevante en la atmósfera musical que se respira en la ciudad, habiendo ciertos enclaves que corroboran tal afirmación. El primero de ellos sería el conservatorio, donde se han formado, y aún se forman, los músicos más relevantes y con talento del país. Por sus aulas han pasado alumnos tan sobresalientes como Giacomo Puccini, Claudio Abbado, Ricardo Mutti… Un dato curioso a este respecto es que Giuseppe no fue admitido en él (por lo visto, no dio la talla debido a su forma de tocar poco ortodoxa), pero la justicia poética ha querido que a este conservatorio se le bautizara con su nombre.

10) El segundo de esos lugares que llevan la impronta del músico ya es un lugar más cercano al compositor, tanto en su vida como en su muerte: «Casa Verdi», la casa de reposo para músicos, un proyecto ideado por él mismo y dirigido a acoger a músicos jubilados.

 Fachada de casa di riposo per musicisti. Fondazione Verdi

Verja de entrada

Además, en él está la impresionante y monumental capilla en la que descansan sus restos y los de su esposa. Esta se halla en un extremo del acogedor patio interior de planta rectangular al que pueden acceder los visitantes (lamentablemente, es la única zona abierta al público). Este tiene además unos bancos en los que puedes descansar escuchando emanar la armonía de las habitaciones de los músicos residentes.

 Patio interior con la capilla de Verdi al fondo

Tumba de Verdi

Detalle interior de la capilla de Verdi

Se trata de una localización un tanto alejada del centro pero que se encuentra muy bien comunicada gracias a la línea 1 del metro, que tiene una parada justo en frente, la cual, además, da a una rotonda ornamentada con una gigantesca estatua a cuerpo completo del compositor italiano.

Sin embargo, la sombra de Verdi no solo se siente en esos tres espacios emblemáticos que se han citado a lo largo de estas dos entradas sobre Milán. Esta también se alarga por toda Italia, pero en particular en esta ciudad, en forma de calles, cafés, restaurantes, hoteles y, más sorprendentemente, grafitis. Todas estas muestras en su nombre demuestran la integración de su imagen en la memoria histórica y social de Milán. Y es que Verdi, a pesar de no haber empezado con muy buen pie en esta ciudad, supo ganarse el corazón de los milaneses, para quienes estrenó, en la Scala, obras tan solemnes como Nabucco, Otello y Falstaff, entre otras.

- grigi + Verdi

Verdi batuta en mano

11) Un paseo por el barrio de los Navigli. Este barrio, con sus preciosos canales, es como una pequeña parte de Venecia en Milán. Estos, construidos durante el Renacimiento (de hecho, fue nuestro protagonista Leonardo Da Vinci el artífice del sistema de presas de esta obra de ingeniería) para mejorar las comunicaciones de la ciudad por mar, y, en consecuencia, multiplicar el tráfico de mercancías y de pasajeros, hacen hoy las delicias de los turistas y milaneses, al ofrecer un escenario perfecto para tranquilos paseos, tanto terrestres como fluviales, por una zona con encanto, llena de restaurantes, terrazas y cafés, en los que sentarse a ver pasar el tiempo sin otra preocupación que plantearse cuál será el siguiente destino.

Paseando por los canales al anochecer

Navigli

12) El Cementerio monumental. Su grandiosidad y el gran número de tumbas con valor artístico y estético que alberga, hacen de esta enorme superficie un auténtico museo al aire libre.
Ya frente a su fachada se te hiela la sangre por sus enormes proporciones, y es que una persona se siente una hormiga al pasar por debajo de tan ciclópea edificación.

 Parte de la monumental fachada

Y es que lo imponente y lo sublime es lo que ha primado en estos 250.000 m² de superficie. Parece como si los milaneses hayan competido entre sí por realizar el más elevado homenaje a su apellido y familia.



Por sus caminos, circundados por árboles, deambularás entre templos romanos, obeliscos egipcios, capillas con forma de iglesia o sinagoga, realistas y minuciosas esculturas, etc.

Paseo entre capillas

 
Un remanso de paz y tranquilidad por donde alejarte de la rapidez y de las prisas de la vida terrenal.
No en vano es uno de los lugares top5 de esta ciudad y con el que cerraremos este paseo por la atmósfera sonora de Milán

Detalle de la capilla Bernocchi, que es coronada por una columna de mármol blanco en la que se encuentra esculpida la vida de Jesús

Capilla de la familia Toscanini, sin embargo Arturo no está enterrado en ella

Arrivederci