Con este
post continuamos con nuestro periplo por la ciudad de Leipzig recorriendo la
ruta del Notenspur. Aquí puedes leer su comienzo: Leipzig I
8) Seguimos
nuestro camino unos 350 metros al oeste por Kreuz strasse para llegar al Grafisches Viertel (el barrio gráfico),
corazón de la importante industria editorial de Leipzig, y más concretamente de
la musical, al albergar tres de las grandes e históricas editoriales centradas
en dicho campo:
a) Breitkopf: La
institución especializada en el ámbito musical más antigua del mundo, consiguiendo
dicho record gracias a haber sido fundada en 1719 por Bernhard Christoph
Breitkopf. Más tarde, en 1795, esta editorial pasó a llamarse Breitkopf & Härtel, cuando Gottfried
Christoph Härtel se hizo cargo de ella. Bajo esta firma, publicaron obras
muchos de los autores de mayor renombre de la época: Ludwig van Beethoven,
Felix Mendelssohn Bartholdy, Robert Schumann, Franz Liszt y Richard Wagner,
entre otros.
b) La editorial C.F.
Peters, de la que ya hablamos en una parada anterior. (Véase la nº4)
c) La Friedrich
Hofmeister Musikverlag, que data de 1807 y lleva el nombre de su fundador:
Hofmeister, quien aprendió su oficio en Breitkopf
& Härtel. Bajo esta firma, publicaron sus primeros trabajos Robert
Schumann y Clara Wieck, así como compositores menos conocidos, tales como Ignaz
Moscheles y Heinrich Marschner.
Todas ellas siguen activas y han sobrevivido a pesar de
las grandes dificultades que han encontrado a lo largo del siglo XX a causa de
las guerras y del gobierno socialista de la RDA.Además de estas tres sucursales principales, existieron muchas
otras instituciones que desempeñaron un papel activo en la evolución de la
publicación musical en Leipzig hasta bien entrado el siglo XX. Pero,
desgraciadamente, durante la Segunda Guerra Mundial este emblemático barrio fue
casi destruido por los bombardeos que sufrió la ciudad. Además, el posterior advenimiento
de la era socialista en Alemania del Este en 1949, no fue positivo para esta
industria, y condujo a que numerosos editores tuvieran que migrar al oeste.
Sin embargo, aún existe un lugar en el que se puede
respirar el peso que tuvo y aún sigue teniendo Leipzig en el mundo editorial: el museo del libro alemán; aunque para
llegar a él tendríamos que desviarnos de la ruta que estamos siguiendo y
dirigirnos hacia Deutscher Platz, que se encuentra algo alejado del casco
histórico, pero la visita merece la pena, pues se trata de un lugar que
cualquier amante de los libros debería visitar y al que, obviamente, no me pude
resistir. Así que vamos a hacer un breve paréntesis de esta ruta para acercarnos
a la exhibición que contiene este museo.
Algo que hace a esta parada doblemente recomendable es
que, al ser parte de la Biblioteca Nacional Alemana, se puede acceder a él de
forma totalmente gratuita. En su exposición lo que encontraremos es la presentación
del mundo de los libros desde un gran número y variedad de ángulos: desde una
perspectiva que trabaja el intrincado tema del contenido mismo de los libros,
hasta la de su producción, diseño y edición, además de tratar el tema de la
censura durante distintas épocas de la historia. Y todo ello por medio de bellas
fuentes literarias de gran valor.
Precioso ejemplar de manuscrito negro, fabricado con pergaminos teñidos de negro y escrito con tinta de oro y
plata.
Todas las herramientas y materiales necesarios en un scriptorium
Modelo de la imprenta de Gutenberg.
Ejemplar y modelo de Copérnico: De Revolutionibus Orbium Coelestium, donde desarrolló la teoría matemática que permite realizar cálculos planetarios basados en el sistema heliocéntrico.
Ejemplar de Sebastian Münster: der Cosmographia, abierto por la página con la ilustración Europa regina.
9) Seguimos
la misma dirección unos 360 m, hasta llegar al Oberer Park, que se ubica detrás de la Casa de la Ópera. En él, y
casi a orillas de un estanque, hallaremos el memorial del compositor de mayor
fama mundial nacido en Leipzig: Richard Wagner, cuya esfinge vigila, con ceño
serio e impasible, las tranquilas aguas en espera de que la mano de la dama
surja desde las profundidades marinas portando la poderosa espada.
Este monumento lo conforman un busto del
compositor, fabricado en bronce a partir de una obra del artista local Max
Klinger, que, con sus 96 cm, corona un sencillo bloque de piedra arenisca al
que se le ha grabado a fuerza de cincel y martillo su nombre. Este monumento fue inaugurado el 7 de febrero de 1983,
aún bajo el contexto de la RDA, año en el que se cumplían el 170º aniversario
de su nacimiento y el centenario de su muerte. Con él se alzó el primer
monumento público en honor a Wagner en su ciudad natal, constituyendo una de
las pocas huellas físicas que, a día de hoy se pueden encontrar en Leipzig,
pues, desafortunadamente, y a pesar de la gran relevancia de la figura del
compositor alemán en el plano de la música académica occidental, son pocas las
señas supervivientes de su paso por la ciudad, pues ni siquiera ha sobrevivido
ninguna de las casas en las que habitó, ya que en 1886, el edificio donde
nació, junto a otros en los que vivió, fue derribado para dar paso al
desarrollo urbanístico del solar y de la ciudad. Asimismo, las que quedaron en
pie por ese entonces, fueron devastadas por la guerra, sucumbiendo bajo las
bombas de los Aliados durante los bombardeos de 1943-44.
Richard Wagner escuchando los sonidos de la ciudad
10) Desde la
parada anterior ya se podía observar, en la lejanía, la que nos toca visitar
ahora, que se encuentra a 230m en dirección sur hacia la esquina contraria
desde donde comenzamos nuestra andadura en August platz. Aquí nos hallaremos
frente al esplendoroso edificio de la Ópera de Leipzig, justamente donde
anteriormente se había emplazado, desde 1868, el Neues Theater (Teatro Nuevo), destruido en 1943, y al cual la
actual edificación le levanta un homenaje arquitectónico gracias a los elementos
de estilo clásico tardío que contienen su fachada.
No es de extrañar que el memorial de
Wagner se halle tan cerca de este enclave, pues ambos sostienen una relación
simbiótica a lo largo de la historia. Señales de este vínculo son que, por
ejemplo, el Neues Theater fue donde,
por primera vez (1878), se programó una representación completa del ciclo El
anillo de los Nibelungos fuera de Bayreuth. Además, su última producción,
antes de que el fuego la destruyera en 1943, fue también una obra de Richard, compositor que no había
dejado de estar presente dentro de los programas de las distintas temporadas
operísticas. Pero este nexo va más allá y refleja la presencia del alemán en la
vida musical de su ciudad natal, pues en la celebración de la finalización de las obras de la actual casa de la Ópera,
acometida en otoño de 1960 tras cuatro años de trabajos, se realizó una
representación de Die Meistersinger von
Nürnberg, dirigida por Joachim Herz.
La elegante y sobria fachada de la Casa de la Ópera
11)
Caminamos dirección oeste unos 310m, para llegar a la vieja escuela de san Nicolás, donde estudiaron en su juventud,
con distinto grado de éxito, algunos de los personajes más relevantes de la
ciudad, como por ejemplo Richard Wagner, quien cosechó unos pobres resultados, y
Leibniz, reconocido por muchos como el último gran genio universal por abarcar
un gran compendio de disciplinas tan diferenciadas como la filosofía, las matemáticas,
la teología, la lógica y la política, entre otras.
12) Justo en
frente de la escuela, podemos contemplar la iglesia
de San Nicolás, una de las dos que estuvieron relacionadas con la figura del
grandísimo J. S. Bach, y que aún se mantienen en pie. Sus orígenes se remontan
hasta 1165, época
en la que Leipzig fue fundada, y en la que fue erigida con un estilo románico,
que posteriormente, a principios del siglo XVI, fue restaurado y ampliado dándole
el aspecto actual, que pertenece al gótico tardío.
Exteriores de la iglesia de san Nicolás.
Para sumarle aún más eclecticismo a este
crisol, su interior fue remodelado en 1794 por el arquitecto alemán Johann Carl
Friedrich Dauthe, quien siguió una línea neoclásica, otorgándole a esta iglesia
su característico y luminoso interior, en el que resalta la columnata con
motivos florales en su capitel.
Fotografía en la que se puede apreciar el característico interior de san Nicolás, con sus tonos pastel, y el busto conmemorativo de J.S. Bach
Esta iglesia
fue el escenario de la mayoría de las cantatas que dirigió el propio J.S. Bach;
siendo además, sus muros y feligreses, los testigos de las primeras
representaciones de dos de sus obras maestras más importantes: la Pasión según San Juan en 1724 y el Oratorio de Navidad durante el período
festivo de 1734/35.
Dentro, la
mirada es atraída hacia el órgano de iglesia, construido por Hermann Eule entre
2002 y 2003, pero basándose en aquel instrumento original que había nacido de
las manos de Friedrich Ladegast en 1862, uno de los mejores ejemplos de órgano del
estilo romántico europeo, y el cual, además, había
jugado un papel importante, durante la segunda mitad del siglo XIX, en la
inclinación hacia una interpretación romántica de las obras de órgano de Bach.
El órgano de la iglesia san Nicolás
Por otro
lado, y como resultado de las "Plegarias por la paz", que se llevaron
a cabo todos los lunes a las 5 p.m., Nikolaikirche se convirtió en el origen de
la Revolución pacífica de 1989 y, posteriormente, un emblema de la
reunificación alemana.
12 bis)
Antes de llegar a la siguiente parada encontramos un rincón precioso y
encantador presidido por un memorial del escritor más importante de la cultura
alemana, que no es otro sino Johann Wolfgang von Goethe, donde realizamos un alto en el camino y disfrutamos de las numerosas cafeterías y terrazas que circuvalan esta entrañable plaza. Su estatua constituye el centro del foco visual del emplazamiento, que tiene como de telón de fondo al antiguo mercado de valores, un lustroso edificio que combina el barroco holandés e italiano, lo que lo convierte en una joya muy especial de la arquitectura de Leipzig. De su fachada destaca la suntuosa escalera de dos brazos, sobre la que dos niños alados, uno con un bastón de Mercurio, sostienen el escudo de armas de la ciudad.
Goethe observando a los viandantes desde las alturas
El antiguo mercado de valores que le sirve de fondo de escenario al memorial de Goethe.
Poema de
Goethe inspirado en una leyenda danesa
Erlkönig
Wer
reitet so spät durch Nacht und Wind?
Es ist der Vater mit seinem Kind; Er hat den Knaben wohl in dem Arm, Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm. Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht? Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht? Den Erlenkönig mit Kron und Schweif? Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif. Du liebes Kind, komm, geh mit mir! Gar schöne Spiele spiel' ich mit dir; Manch' bunte Blumen sind an dem Strand, Meine Mutter hat manch gülden Gewand. Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht, Was Erlenkönig mir leise verspricht? Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind; In dürren Blättern säuselt der Wind. Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn? Meine Töchter sollen dich warten schön; Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn, Und wiegen und tanzen und singen dich ein. Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort Erlkönigs Töchter am düstern Ort? Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau: Es scheinen die alten Weiden so grau. Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt; Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt. Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an! Erlkönig hat mir ein Leids getan! Dem Vater grauset's, er reitet geschwind, Er hält in Armen das ächzende Kind, Erreicht den Hof mit Müh' und Not; In seinen Armen das Kind war tot. |
El Rey de los Alisos
¿Quién cabalga tan tarde en la noche y el viento?
Es el padre con su hijo. Lleva al niño en su brazo, Lo sujeta con firmeza, le da calor. Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado? ¿No ves, padre, al Rey de los Alisos? ¿Al Rey de los Alisos con corona y cola? Hijo mío es un jirón de niebla. ¡Querido niño ven conmigo! Jugaré maravillosos juegos contigo; En la orilla hay muchas flores de colores, Mi madre tiene muchos trajes dorados. Padre mío, padre mio ¿no oyes Lo que el Rey de los Elfos quedo me promete? Tranquilo, estate tranquilo hijo mío; Es el viento mueve las hojas secas. ¿Quieres, lindo niño, venir conmigo? Mis hijas te atenderán bien; Mis hijas hacen su danza nocturna, Y ellas te arrullarán y bailarán y cantarán para ti. Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí, A las hijas del Rey de los Alisos en ese lugar oscuro? Hijo mío, hijo mío, lo veo con claridad: Son los viejos sauces tan grises. Te quiero; me atrae tu hermosa figura; Y si no haces caso usaré la fuerza. ¡Padre mío, padre mío, ahora me agarra! ¡El Rey de los Alisos me ha hecho daño! El padre se estremece y cabalga más deprisa, Lleva al gimiente niño en sus brazos, Llega al patio con penoso esfuerzo; En sus brazos el niño estaba muerto. |
Video del lied de
Schubert: Erlköning, inspirado en el homónimo poema de Goethe
13) El antiguo ayuntamiento, cuya trasera linda
con la anterior plaza, es un bellísimo ejemplo de la arquitectura renacentista,
no solo de Leipzig, sino de toda Alemania. Dentro de sus casi 100 metros de
longitud alberga la exposición permanente del Stadtgeschichtliches Museum Leipzig, en el que se pueden visitar,
entre otras cosas, el histórico salón de baile, la cámara del consejo, el
tesoro y las bóvedas de la bodega. Esas estancias, junto con los restos de las
antiguas celdas de prisión que se hallan en el sótano, las salas históricas en
el piso principal, la torre y la veleta, convierten a este edificio en un
compendio de la historia de la ciudad de Leipzig y, por lo tanto, en su objeto
museístico más valioso.
Fachada del antiguo ayuntamiento
Sala principal del antiguo ayuntamiento
La
exhibición que se muestra en su interior está dividida en dos partes, en las
que podemos disfrutar de numerosas reliquias valiosas de la historia musical de
la ciudad:
A) La primera, data desde los orígenes de Lepizig hasta
la Batalla de las Naciones (16 al 19 de octubre de 1813). En esta sección podemos encontrar el único retrato
auténtico de J. S. Bach, pintado por Elias Gottlob Haussmann (1746), además del
manuscrito original con el que posa en dicho cuadro. Todo ello está en exhibición
en una habitación dedicada a la memoria del compositor.
Retrato de J. S. Bach
La siguiente
sala está dedicada a la tradición musical de Leipzig: música de la iglesia
antes de la época de Bach, música cívica y la historia temprana de la Gewandhaus. Entre las rarezas expuestas
se encuentra un modelo del primer Gewandhaus
en escala 1:25 y la tarima del director de la antigua sala de conciertos, que
tuvo que resistir el peso de tan solemnes personalidades como la de Felix
Mendelssohn Bartholdy, Carl Reinecke, Wolfgang Amadeus Mozart (1789), Muzio
Clementi (1812), Carl Maria von Weber (1813), Johann Strauß (1834), Robert
Schumann (1853), Franz Liszt (1857), Johannes Brahms (1860) y Richard Wagner
(1862).
Monumento de
las batallas de las naciones, en las afueras de Leipzig.
B) La segunda, llamada Tiempos modernos (Moderne
Zeiten) y ubicada en la segunda planta, data desde la industrialización (1848)
hasta el presente, donde se puede contemplar la colección: Leipzig, la Ciudad
de la Música, desde Mendelssohn hasta la actualidad.
Foto que refleja los primeros años de Gewandhaus: Bustos de Mendelssohn, Lizst, retratos de otros directores de la orquesta, batutas, plumas, manuscritos y la máscara mortuoria de Felix Mendelssohn.
Caricatura realizada por el chelista de la Gewandhaus Christian Reimers, sobre un ensayo de la tercera overture Leonoren de L. v. Beethoven, dirigida por Julius Rietz.
14) Caminando
hacia el norte por Katharinenstrasse unos 180m, se encuentra la siguiente de
nuestras paradas: el Museo de Bellas
Artes-Beethoven, cuya mayor atracción es la colosal escultura que Klinger
alzó honrando a Beethoven. Max Klinger trabajó en su obra maestra de 3,1 m de
altura desde 1885 hasta 1902, y constituye un ejemplo impresionante del
simbolismo dentro del mundo del arte, al reunir tanto elementos de la
antigüedad como del cristianismo. En esta obra, Beethoven es retratado como un
Titán de la música, a quien incluso el águila mira con asombro. El autor lo
inmortalizó mirando a lo lejos, quizás al futuro, impenetrable e
inquebrantable, confiando solo en su propia inspiración.
Además, el
museo cuenta con otras obras de arte con un hondo trasfondo musical, como son: el
ciclo de Brahms-Phantasie, también de
Max Klinger, sus bocetos para un monumento planificado a Wagner (ver la parada 9)
y la pintura Die Toteninsel (Isla de los Muertos) de Arnold Böcklin
(1827-1901), que inspiró los poemas sinfónicos de Max Reger y Sergej
Rachmaninov.
Tristemente,
la toma de fotografías estaba prohibida en el museo así que no puedo mostrar
ninguna instantánea de estas piezas tan inspiradoras.
Video del
poema sinfónico Op.29 de Rachmaninov: La isla de los muertos
15) A 320 metros se encuentra el Zum Arabischen Coffe Baum, que ha permanecido abierto desde 1711 y desde su comienzo se estableció como un lugar de encuentro entre artistas, músicos, escritores y académicos. El cliente más habitual del Coffe Baum fue Robert Schumann, para quien, desde 1833 hasta 1840, este establecimiento llegó a ser un segundo hogar. Schumann, editor del Neue Zeitschrift für Musik (Nuevo diario de la Música), órgano radicalmente progresivo de la llamada Davidsbündler, realizaría sus reuniones en la conocida como "Schumann-Tisch", que se halla en la sala delantera izquierda y donde se debatía sobre los temas más actuales de la música y el arte contemporáneos. Asimismo, los músicos que se hallaban de gira por Leipzig también eran bienvenidos a dicha mesa.
Sin embargo, esta no fue una actividad iniciada por Schumann, ya antes que él hubo músicos que disfrutaron de la hospitalidad del Coffe Baum, como es el caso de Georg Philipp Telemann; y tampoco cesó esta tradición tras la marcha de la figura de Schumann, ya que el café fue frecuentado, posteriormente, por Richard Wagner, Arthur Nikisch, Karl Straube, Eugen d´Albert, Siegfried Wagner, Franz Lehár, Edvard Grieg y Günther Ramin.












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