viernes, 22 de diciembre de 2017

Leipzig, una ciudad consagrada a la música académica (I)



Hoy haremos una visita por una de las ciudades en las que la huella de la música académica occidental ha dejado un mayor rastro tras su paso. Se trata de Leipzig y de su paseo llamado Leipziger Notenspur, que recorre distintos lugares relacionados con la música, desde teatros de ópera hasta museos, sin olvidar las casas en las que vivieron compositores ilustres y en las que podrás conocer los pormenores de sus pasos por esta singular e histórica ciudad alemana.
Acompáñame a través de estos 5 km de recorrido en el corazón mismo de Leipzig, que te ayudarán a descubrir la melodía y, con ello, el alma de esta ciudad.

Mapa con la ruta que vamos a seguir

Esta ruta posee 23 paradas relacionadas con un flamante mundo musical que se halla muy inserto en la vida de Leipzig. 

1) Comenzamos por su primera parada, la Nueva Gewandhaus, que en español podríamos traducir por “sala de paños”, nombre que procede de su origen, cuando su emplazamiento se encontraba en la casa consistorial de los mercaderes textiles de Leipzig. Se trata de un edificio moderno, ubicado en Augustusplatz, centro neurálgico de la ciudad. Su fachada se halla rematada en cristal, haciendo juego con la cercana y resplandeciente universidad, de la que hablaremos mucho más adelante, casi al final de nuestro paseo.
Este edificio es sede de uno de los motivos de por qué la música académica tiene tanta presencia en la ciudad: La Orquesta del Gewandhaus de Leipzig, una de las más famosas y prestigiosas del mundo y que, en la actualidad, cuenta, nada más y nada menos que, con 175 músicos profesionales. Señal de esta importancia es que en sus filas ha contado, entre otros, con directores del peso de Felix Mendelssohn, quien, como veremos, dejó una huella imborrable en toda la ciudad, Arthur Nikisch, uno de los fundadores de la dirección moderna y Wilhelm Furtwängler, considerado por muchos críticos uno de los directores más grandes de la historia. 
Dentro del edificio, este se divide en dos salas:
-Großer Saal (Gran Sala), famosa por el increíble órgano que alberga, con 92 registros y un total de 6845 tubos; sé de lo que hablo, porque me puse a contarlos.
-Mendelssohn-Saal (La sala Mendelssohn), empleada para conciertos de cámara, convenciones, simposios…

Beethoven más Gewandhausorchester, ¡vaya conjunción!


2) Caminando unos 500 metros hacia el sureste encontramos la segunda de nuestras paradas: la única casa superviviente entre las que habitó Felix Mendelssohn, quien lo hizo desde 1845 hasta su muerte dos años más tarde.



Placa conmemorativa que señala su casa.

 La habilitación de esta casa-museo se comenzó bajo la recomendación y esfuerzo de uno de los directores de la Gewandhaus Orchestra: Kurt Masur. 
El peso de la figura de Mendelssohn fue extraordinario, e incluso aún se percibe la sombra de su efigie sobre la vida cultural de la ciudad, y es que su labor musical en Leipzig no se limitó únicamente a la dirección, como ya se ha adelantado más arriba, sino que, además, el incombustible Felix fundó el Conservatorio de Leipzig, dedicándose además a la enseñanza. Asimismo, también se aventuró con el teatro de ópera, el Coro de la iglesia de Santo Tomás y otros coros e instituciones musicales de la ciudad. 
Sin duda, Mendelssohn brilló con luz propia de una forma tan incandescente que terminó agotándose tempranamente, pues solo en 38 años acabó con las existencias de su combustible vital, pero iluminando de tal forma que aún podemos percibir ese calor que irradiaba su personalidad. 

Busto de Felix Mendelssohn

Este edificio fue construido durante el final de la era clasicista y fue amueblado en estilo Biedermeier, caracterizado por su sobriedad y ligereza, que contrarresta la anterior estética palaciega, en consonancia con la situación social que se estaba viviendo, momento en el que la clase aristocrática estaba siendo renovada por una burguesía más moderna.
Dentro de los muros de esta histórica casa puedes experimentar la atmósfera que se respiraba en ella cuando aún estaba habitada, conocer cómo era la vida en un hogar burgués durante el Romanticismo, y, por supuesto, hallar información sobre la vida y obra del compositor, que se halla ilustrada por cartas, partituras, escritos de su puño y letra y dibujos (sí, Felix no solamente se dedicó al campo musical, también dejó cierto número de acuarelas paisajísticas, muy a la moda del momento).
De entre todas las habitaciones, sobresale una en especial: El estudio en el que el compositor trabajó e ideó sus últimas piezas musicales. Utilizando un poco la imaginación, frente a esa pequeña habitación, amueblada con auténtico mobiliario de la familia y dispuesto de la misma forma que en la época, puedes observar cómo trabajaba febrilmente el compositor en uno de sus grandes oratorios bíblicos: Elias, o cómo tocaba al piano algo mucho más jovial y menos solemne como son sus Kinderstücke.

Estudio del compositor, con bustos de dos genios alemanes de distintas disciplinas : Goethe y J. S. Bach.

F. Mendelssohn: Kinderstücke Op. 72 Nº III Allegretto

Otra sala que, por méritos propios, sobresale de entre las demás es la de música, presidida por un hermoso piano. Esta aún se encuentra activa, abriendo sus puertas todos los domingos por la mañana con el objeto de ofrecer conciertos, lo que la convierte, y con ello a todo el edificio en sí, en uno de esos múltiples bastiones culturales que, a día de hoy, aún posee esta preciosa ciudad de Sajonia.

 Sala de concierto presidida por un piano, en la que se siguen realizando interpretaciones

El hermoso y colorido jardín de la casa, donde seguramente Mendelssohn se sentaría durante esos últimos años de vida, en búsqueda del consejo e inspiración de las musas.

3) A 300 m en línea recta se encuentra el memorial de Grieg, y uno se podría peguntar ¿qué hace un memorial de un compositor noruego en una ciudad de Sajonia? Pues la respuesta es muy sencilla, Edvard estudió en el Conservatorio de Leipzig atraído por las posibilidades musicales y técnicas que este enclave le podía aportar. Aquí conoció a otros compositores de la talla de Johannes Brahms y Peter Tchaikovsky, quienes se convirtieron en sus amigos. Así que el levantarle un memorial al autor que musicalizó el drama de Henrik Ibsen: Peer Gynt no es una elección gratuita, como tampoco lo es la del emplazamiento elegido, hecho que nos hace enlazarlo con la siguiente parada de nuestro trayecto.

 El modesto memorial alzado en honor al compositor noruego


Grieg, E.: "Hall of the mountain King", no pude resistirme a incluir una de mis piezas predilectas

4) Justo en frente del memorial de Grieg, a unos escasos 50 metros, podemos contemplar la Musikbibliothek Peters (la librería musical Peter), un auténtico lugar de peregrinación para cualquier bibliófilo amante de la música, pues es, de todo el mundo, la primera librería pública especializada en música, un record digno de una ciudad con un historial tan amplio e importante dentro del ámbito editorial, tal y como se vislumbrará en futuras paradas de nuestro trayecto.
Me imagino que ahora mismo os estaréis preguntando: pero ¿por qué está relacionado con E. Grieg este edificio? Pues el dueño de esta librería era Max Abraham, propietario de la editorial musical C. F. Peters y un editor astuto y con bastante buen ojo, pues descubrió el talento que escondía el joven noruego y publicó sus primeras obras: four piano pieces, op. 1 y Four songs, op.2. Pero como es obvio, su relación no quedó en esas dos publicaciones, es más, la gran mayoría de sus obras fue editada por Peters-Verlag. Además, se convirtieron en grandes amigos, desarrollándose una sólida relación entre Max Abraham, su sucesor Henri Hinrichsen y el compositor noruego, hasta el punto de que Grieg podía disponer de la hospitalidad de los editores en cada una de las breves estancias que tuviera que realizar en Leipzig, ya que estos ponían a disposición suya y de su esposa un estudio y un dormitorio.

5) A unos 250 m dirección Johannis Platz, hallamos nuestra siguiente parada y una de las que más me entusiasmó de este singular paseo musical: El museo de instrumentos musicales. En este edificio consagrado al fascinante y, a la vez, complejo mundo de la organología, cualquier amante de la música disfrutará sobradamente y pasará unas horas de total entretenimiento al mismo tiempo que aprende ¿Qué más se puede pedir?
Este singular museo se localiza, a su vez, dentro del de Artes Aplicadas Grassi y con sus 5000 piezas se constituye como la colección más grande de instrumentos musicales en suelo alemán; esta está formada por una gran variedad de ejemplares datados del S. XVI en adelante, y centrados sobre todo en lo que es el mundo occidental.

 Fachada del museo Grassi, en un día completamente soleado

 Concretamente, una de las piezas que sobresale es un gran fortepiano construido por Bartolomeo Cristofori (inventor de este grandioso instrumento que ha marcado el curso de la música académica occidental), que data de 1726, lo que lo convierte en el ejemplar superviviente más antiguo de todo el mundo. 

Detalle del piano construido por Cristofori en el que se puede leer su fecha de fabricación: MDCCXXVI

Asimismo, cientos de curiosidades completan las vitrinas de este museo, desde violines realizados con porcelana o flautas hechas de cristal, hasta un Ortotonofonio o un violín stroh del S. XX.
 

Foto 4633. Precioso violín y ocarina fabricados a partir de porcelana con motivos ornamentales florales en azul.

 Primer Ortotonofonio, de 1914, realizado por el físico de Leipzig Arthur von Oettingen. Es una especie de enharmonium en el que la octava se divide en 72 partes para conseguir terceras, cuartas y quintas justas.

 Violín Stroh, especie de violín que amplifica su sonido a través de un pabellón de metal, en lugar de con una caja de resonancia.

Otro hecho que se puede constatar a través de una mirada más pormenorizada a las piezas que constituyen esta enorme colección, es la temprana introducción de la que gozó el piano en Leipzig, pues son numerosas las obras maestras nacidas en los talleres de la ciudad que datan de la época de J. S. Bach.
Recorriendo sus numerosos pasillos poblados de cristalinas vitrinas que albergan todos esos instrumentos, uno puede llegar a realizar un viaje mental hacia épocas pretéritas en las que la música sonaba a través de instrumentos que actualmente están en desuso (siempre si no nos adentramos dentro del amplio mundo de la interpretación historicista) como el Crumhorn, tiorbas, cornettos, sacabuches, chitarrones, fagots rusos, serpentones, cornus romanos y un largísimo etcétera. E incluso puedes llegar a imaginar cómo trabajaban la madera los lutier del pasado, auténticos artesanos del sonido. 

 Reconstrucción del taller de un lutier.

 Trompeta Bach y retrato de Gottfried Reiche, trompetista y compositor alemán, conocido sobre todo por haber sido en Leipzig el trompetista principal de su amigo J. S. Bach

 Foto de un fagot ruso con su característico pabellón en forma de cabeza de dragón
 

Manuscrito con notación cuadrada sobre pentagrama, fíjense en la rotura del lateral derecho y en su reparación
 

Detalle de los registros y teclados de un Harmonium
 

La aportación de T. A. Edison al mundo musical: el fonógrafo


6) Para llegar a la siguiente parada, rodeamos el museo Grassi, pues detrás de este se encuentra el viejo cementerio de S. Johannis, un lugar perfecto para todo aquel que quiera disfrutar de un tranquilo paseo en medio del tumulto de esta gran ciudad y busque un paréntesis y descanso después de recorrer las numerosas estancias del museo de instrumentos musicales. Quien se adentre en este sosegador paraje se hallará en medio de un bosque de lápidas parcialmente recubiertas por hiedra y otras plantas trepadoras, de caminos custodiados por esbeltos árboles y marmoleas esculturas que abarcan distintas épocas artísticas, desde el Renacimiento hasta el Art Nouveau, creando todo ello una atmósfera ecléctica y espacialmente polirrítmica que hace de contrapunto con el silencio que domina en este lugar. Además, en este cementerio puedes contemplar varias tumbas de personalidades relacionadas con el ambiente musical de Leipzig: la de la madre de Richard Wagner, Johanna (1778-1848), y la de su hermana, Rosalie (1803-37), la del Cantor de la iglesia de Santo Tomás, pedagogo, compositor y maestro de Richard Wagner, Christian Weinlig (1780-1842) y la de Friedrich Rochlitz (1769-1842) crítico y editor de la revista de música ampliamente distribuida y famosa dentro del mundo musical Allgemeine Musikalische Zeitung.

7) Después de descansar un poco en el viejo cementerio toca volver a lanzarse al asfalto unos 600 m por Inselstrasse, donde encontraremos a mano derecha nuestra siguiente parada, el hogar de dos músicos inolvidables: el compositor Robert Schumann y la pianista Clara Wieck, que se mudaron a este edificio clasicista caracterizado por numerosas y alineadas ventanas que le imprimen un ritmo periódico a la fachada y hacen que en el interior refluya una luminosidad nívea y pura. La pareja se mudó aquí justamente después de su matrimonio en septiembre de 1840 y vivieron en ella hasta su partida a Dresde cuatro años después, tal y como reza la placa conmemorativa que se encuentra nada más al entrar: “In diesem Hause wohnten Robert und Clara Schumann 1840-1844”.
Particularmente, sus muros fueron el primer público de, entre otras piezas, la primera sinfonía (Primavera), los tres cuartetos de cuerda Op. 41 que dedicó a Felix Mendelssohn y el primer movimiento del concierto para piano en A menor de Robert; además de ser mudos espectadores de las comitivas organizadas por el matrimonio para recibir a tan ilustres invitados como Felix Mendelssohn, Franz Liszt, Hector Berlioz, Richard Wagner o Hans Christian Andersen. En esos cuatro años que Schumann pasó en Leipzig no solamente se encargó de la composición, sino que también se dedicó a la enseñanza en el conservatorio de la ciudad, invitado por Felix M.
Actualmente, el primer piso de este edificio alberga una sala de recitales y un centro conmemorativo de la famosa pareja, en el que únicamente dos habitaciones exhiben algunos objetos personales de Robert y Clara como son vestidos, cartas, partituras…  

 Schumann, R.: Piano Concerto en la menor Op. 54 (1º mov.)


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