NORUEGA
Introducción
Hoy estamos ante una entrada muy especial para mí, y es que en ella recorreremos una gran variedad de elementos atmosféricos y espacios sonoros altamente dispares. Nos moveremos desde los paisajes más bucólicos y embriagantes imaginables, los cristalinos fiordos que fluyen entre escarpadas montañas, hasta uno de los géneros musicales más extremos que ha concebido la mente humana, el black metal noruego. Sin embargo, lo más paradójico de todo es que ambos elementos están inextricablemente relacionados. Para este paseo por el gélido paisaje nórdico nos centraremos en tres de las más importantes ciudades del país: Bergen, Stavanger y Oslo, en las que descubriremos nuevos lugares con melodía. Esta primera entrada está dedicada a la primera de estas ciudades.
Bergen
Empezamos nuestro recorrido por la histórica capital del país, Bergen, que, aunque sea la segunda ciudad más grande de Noruega, goza de un ambiente de pueblecito con encanto, pero no en detrimento de un vivo carácter urbano.
Letrero de bienvenida en el aeropuerto de Bergen
Bryggen
Se podría decir que el principal símbolo de la ciudad lo constituye el antiguo muelle hanseático (muy originalmente llamado Bryggen – muelle en noruego). Este está compuesto por una serie de coloridos edificios de madera con tejados a dos aguas, entre los que serpentean estrechos pasadizos también construidos con enormes tablones que se quejan, por el discurrir de los años, al son de tus pasos. Estos han sido reconstruidos siguiendo métodos y procesos tradicionales, lo que ha permitido que conserven su atmósfera original. Todo ello le ha valido para que, desde 1979, haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Frontal del Bryggen desde la otra orilla
Este se alza a modo de recordatorio de la época dorada de Bergen como centro de comercio y negocios entre los siglos XIV y XVII, además de representar una auténtica reliquia del perfil que presentaban muchas de las ciudades del norte de Europa por aquel entonces. Sin embargo, en la actualidad su actividad es diferente. Ya, sus callejuelas no están colapsadas por ruidosos puestos de pescados, que embriagarían profundamente el ambiente con su mercancía. Ahora, en primera fila, las terrazas de los cafés te invitan a que te sientes a disfrutar de cómo el silencioso fiordo se mece tranquilamente contra la ciudad.
Si te aventuras por sus angostos pasillos encontrarás distintos puestos de artesanos, desde ceramistas y joyeros, hasta trabajadores del cuero, e incluso artistas, entre ellos, Gaahl, el excantante de Gorgoroth y actualmente líder del oscuro Gaahls Wyrd. Él posee una sala de arte en este emblemático lugar: Galleri Fjalar.
Ventana de la tienda de Gaahl
Todos estos puestos y artesanos mantienen una actividad frenética, y le dan al muelle el aspecto de una pequeña comunidad en la que la creatividad y el color son las señas de identidad.
Angostos pasadizos en el interior del Bryggen
Cruce de caminos en el corazón del Bryggen
La fortaleza de Bergenhus
Si seguimos andando en la misma dirección, descubriremos este complejo militar que resguarda la entrada a la ciudad por mar. Este está compuesto por un buen número de edificios interesantes, especialmente el Salón de Haakon IV y la torre Rosenkrantz,
Frontal del Bergenhus, con el Haakonhall a la izquierda y la torre Rosenkrantz a la derecha
Salón de Haakon IV (Haakonhall)
Construido a mediados del s. XIII por el rey Håkon Håkonsson, y constituye el vestigio más claro de la grandeza histórica de Bergen como centro político. Este edificio poseía una doble funcionalidad, servía como residencia real y salón de banquetes.
Se trata de una edificación sobria, que se yergue impertérrita gracias a su fría y dura piedra gris. De su fachada sobresale su hastial escalonado y el ventanal. Este último está formado por un arco ojival y tracería de placas, las cuales permiten que tenga tres aperturas separadas por enjutas de piedra plana. Además, en dichas enjutas hay esculpidos 3 tréboles de cuatro hojas.
Fachada de Haakonhall
Ya dentro del edificio, este está compuesto por tres plantas, estando el gran salón en la superior. El entrar a este salón, y gracias a su estilo gótico de gran similitud con las estructuras inglesas de la época, eres transportado directamente a la Edad Media. Dentro de sus gruesos muros de piedra, todavía se pueden escuchar los ecos de las ceremonias solemnes y las fiestas de la corte. Reuniones en las que reverberarían baladas medievales de origen noruego como Villemann og Magnhild, Valivan y Falkvor Lommansson. De la primera de las nombradas, varios han sido los grupos de metal extremo que se han hecho eco de ella, y que la han grabado en alguno de sus discos. Este sería el caso de Storm, el trío noruego de viking/folk metal compuesto por Fenriz (Darkthrone), Satyr (Satyricon) y Kari Rueslåtten (ex the 3rd and the mortal), que le reservó una pista en su único larga duración. Ello es señal de la fuerza y viveza que tiene la tradición dentro de esta comunidad.
En la actualidad, en ocasiones importantes, este gran salón ha vuelto a ser empleado con un cariz ceremonial, pero además se le ha dado un uso más musical, al emplearlo como sala de conciertos. Por ejemplo, es el escenario de algunos de los eventos del Festspillene i Bergen, el festival más grande de los países nórdicos, que cuenta con un gran número de actividades de música, danza, literatura, artes visuales, folklore, etc. Un caso concreto es el concierto que ofreció en 2020 Einar Selvik, líder de Wardruna, cuyas canciones han sido tomadas por la afamada serie Vikingos para que formen parte de su banda sonora. Este grupo crea unos paisajes sonoros envolventes que te transportan a épocas pretéritas, en las que la música poseía un factor más allá de lo meramente estético.
Vídeo concierto de Einar Selvik
Al entrar a este gran salón, lo primero que reclama tu atención es la mesa presidencial que, al otro lado y vestida de llamativos colores, resalta sobre la austera piedra gris. Después, te maravillarás por el entramado del techo que, con sus geométricas líneas embriagará algo más que a tu vista, pues su olor a madera recorrerá toda la habitación para llenar tus pulmones con los efluvios de un bosque.
Gran salón del rey Haakon IV
Mesa presidencial del gran salón
Tal es la nobleza de este edificio, que Henrik Ibsen (el dramaturgo noruego más importante y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico) escribió un poema en su honor:
LA CASA CONSISTORIAL DEL REY HAAKON
Tú, cáscara canosa de un salón antiguo
donde los búhos construyen nidos para refugiarse,
verte allí hace que mi mente recuerde
al rey Lear en el salvaje caos del páramo.
Dio a sus hijas su preciosa corona,
les dio cada posesión más preciada;
lo acosaron hasta el ceño negro de la noche.
Dos deambulan por caminos salvajes de opresión.
Tu salón, dolorido por las vastas preocupaciones del Tiempo
ha sufrido con la misma dureza;
les diste a tus propios herederos ingratos
el más estimado de tu tesoro.
Nos diste la cosecha de oro de la memoria,
una saga de páginas de valor incalculable,
¿Pero observaste en algún pecho un pensamiento agradecido por lo pagado?
Te has quedado allí por fuerza, como el rey de Albión,
un deporte para los rudos golpes del viento;
por siglos, tormentas despectivas
silbaron alrededor de vuestras canosas torretas.
Tu gente ha “despertado”, así se relaciona la gente;
su deseo de expiar es bastante firme:
Están remendando con retales tu túnica de estado,
una gorra de tonto que ya usas.
Y es por eso que, viejo cascarón de salón,
donde los búhos construyen nidos para refugiarse,
verte allí hace que mi mente recuerde
¡al rey Lear en el salvaje tumulto del páramo!
Henrik Ibsen
No vi los búhos a los que se refiere Ibsen, pero no me extrañaría que anidaran en las altas y abigarradas vigas que sostienen la estructura.
La torre Rosenkrantz
Es el otro edificio que sobresale en este complejo militar. Construida alrededor de una fortificación medieval por el gobernador del castillo de Bergen, Erik Rosenkrantz, en la década de 1560. Esta sirvió también a un doble propósito. Por un lado, como residencia y, por el otro, como torre fortificada. Actualmente, es considerada uno de los monumentos renacentistas más importantes de Noruega.
Lo que más destaca de su exterior, que está a juego con la fría sobriedad de Haakonhall, es la cúpula bulbosa de color verde que lo corona, un poco al estilo germano.
En este complejo militar, además, también quedan vestigios de la historia contemporánea. Unos búnkeres alemanes de la segunda guerra mundial, señalan la importancia del papel de Noruega en los planes de Hitler.
Los bucólicos barrios
Si paseamos por los barrios de la ciudad, encontraremos con gran facilidad icónicos lugares ideales para postales, pues se trata de una ciudad altamente fotogénica. Son múltiples las esquinas que se prestan a posar para que puedas sacarle su mejor ángulo.
Antiguos barrios de níveas casas de madera y estrechas calles adoquinadas están esparcidos dentro y fuera del centro. Son especialmente memorables los de Nordnes, Marken y Sandviken. Y son precisamente esas calles las que Peter Beste tomó como escenario para sacarle a Gorgoroth sus afamadas fotografías.
Otra zona pintoresca por la que perderte, aunque con una atmósfera diferente, es el barrio de Nygardshøyden, donde se suceden edificios del siglo XIX con fachada neoclásica.
El centro cultural de Bergen
Si nos movemos al centro, encontraremos edificios que demuestran lo completa y variada que es la vida cultural de esta ciudad. Primero, te tropezarás con el frugal edificio neorromántico que alberga la biblioteca pública, la segunda mayor del país.
La biblioteca pública
A escasos metros de ella, se encuentra la zona en la que se concentran los museos. En hilera, y uno tras otro, hallarás cuatro grandes museos dedicados a distintos temas.
El primero de ellos es Lysverket, situado en un níveo edificio moderno de fachada racionalista, que está emplazado a orillas de un lago artificial y mirando a una de las colinas que rodea la ciudad. Este resplandece más de noche, pues las luces moradas que surgen de su torre central, realizan un contrapunto perfecto con la negra espesura de la noche berguense.
El segundo de los museos es la colección de Rasmus Meyer que, entre otras obras, posee la tercera colección más grande del mundo sobre Edvard Munch, un pintor sobre el que se han fijado varias bandas de black metal. El caso más paradigmático es el de Satyricon que, además de emplear un dibujo suyo como portada de Deep calleth upon deep, han realizado un proyecto colaborativo con el museo Munch de Oslo, en el que Satyr ha pretendido reflejar sus conocimientos sobre la vida, filosofía y “poiesis” del pintor noruego. Sin embargo, para mí el resultado se ha posicionado en una vertiente sonora excesivamente alejada de lo que constituye Satyricon. En Oslo volveremos a hablar sobre este tema.
El tercero de los museos es la Bergen Kunsthall, que está dedicado al arte moderno internacional.
El último de los museos es Permanenten, ubicado en una hermosa mansión neorrenacentista y dedicado a las artes decorativas.
La distinguida fachada de Permanenten
En frente de este museo hay un pequeño parque, en cuyo corazón late un decorativo pabellón de música que mira hacia la estatua contemplativa del compositor noruego más afamado: Edvard Grieg, de quien, en breve, hablaremos más detenidamente.
Grieg posando como si todo le fuera relativo
Detrás de esta hilera de museos, ya en la plaza Grieg, se encuentra el pulmón musical de la ciudad: Grieghallen, un edificio modernista con afiladas aristas de acero, cemento y enormes cristaleras que de día reflejan el inconmensurable cielo, pero que de noche ofrecen un “espectáculo” de luz y color.
Grieg observando el edificio que lleva su nombre
Este edificio también es famoso por ser estudio de grabación y centro de encuentro para la comunidad Black metal, ya que muchas de las afamadas bandas noruegas como Burzum, Mayhem o Immortal grabaron allí sus primeros discos con la discografía Deathlike Silence Productions y con Pytten como técnico de sonido. Otros grupos que confiaron en las manos y oídos de este gran ingeniero han sido Emperor, Borknagar, Gorgoroth, Enslaved, Taake… Así que el black metal le debe mucho a este lugar, pues es ahí donde se gestó esa atmósfera gélida que porta. Han sabido captar el glacial y nebuloso paisaje, que con un simple clic en el play su potencia sonora te deja aterido ante el equipo de sonido. Toda una seña de identidad del género.
Además, sus instalaciones constituyen el escenario principal del viernes y el sábado del festival Beyond the gates, que se centra en el black metal.
Afueras de Bergen.
Bergen no solamente es una encantadora ciudad en la que perderte por sus estrechas y pintorescas calles, sino que está rodeada por una esplendorosa naturaleza. Un auténtico regalo para los sentidos. Son múltiples las rutas de senderismo que comienzan en ella.
Las Siete colinas que rodean Bergen
La ciudad se fundó en un valle formado por el grupo montañoso: syv fjell (Las siete colinas) (Ulriken, Fløyen, Sandviksfjellet, Lovstakken, Lyderhorn, Damsgaardsfjellet y Rundemanen). El primero en nombrar estas siete montañas y relacionarlas con la propia ciudad fue Ludvig Holberg, dramaturgo, historiador y ensayista de la Ilustración que, inspirándose en las siete colinas de Roma, la apodó “la ciudad de las siete montañas”. En Bergen aún se recuerda a este padre de la literatura danesa y noruega. Una efigie suya preside la entrada al centro, y mira circunspecto hacia el fiordo, como si estuviera esperando eternamente la llegada de un barco que nunca arribará.
Estatua de Holberg con una gaviota como sombrero
Estas colinas también han sido un foco de inspiración para Hoest, el líder de la banda de black metal Taake. Solamente en el nombre se detecta ya dicha influencia. Con él quiere representar la niebla que se forma y recorre, la mayor parte del año, las faldas de estas siete montañas. Otras influencias más concretas que toma Hoest de este paraje es el número de pistas con el que rellena sus discos. Todos ellos, exceptuando el último Et hav av avstand que ha editado a lo largo de 2023, poseen siete pistas en representación de esas siete montañas. Sin embargo, la más concreta de todas ellas es la que luce en su segundo álbum, Over Bjoergvin Graater Himmerik (El cielo llora sobre Bergen). Un disco conceptual que tiene como tema principal la muerte de Bergen. Este constituye, además, el ecuador de la trilogía inicial, que trata los temas de la muerte, Noruega y el demonio en el ser humano.
De entre todas esas colinas, la de más fácil acceso es Fløyen. Con el funicular de Fløibanen se pueden subir sus 320 metros en únicamente seis minutos.
Al fondo de la calle se ve la estación donde subirte al funicular
Cuando ya llegas a la cima, puedes divisar cómo la ciudad se riega a lo largo y ancho de un valle cercado por siete montañas, mientras que el fiordo en forma de garra atrapa tu mirada.
Panorámica del fiordo desde el mirador de Fløyen
En esta colina se detecta la importancia que el pueblo noruego le da a su folklore musical. En la barandilla del mirador está forjada la melodía de la canción tradicional “Udsigter fra Ulriken” (vistas desde Ulriken). Esta canción se refiere a Ulriken, la más alta de estas siete montañas. Su texto es de 1790, y fue realizado por Johan Nordahl Brun, mientras que su música es una adaptación de un antiguo minueto, posiblemente del belga André Grétry o del italiano nacionalizado francés Jean Baptiste Lully, compositor principal de la corte de Luis XIV. La letra es una oda a Bergen que relata sus bonanzas, tal como se puede leer en el siguiente extracto:
(…) Desde aquí contemplo vistas encantadoras,el agua de Lungegaard, su planicie se veía azul,los arcos coronados de hojas de Nyegaardalleen,Debajo, Skiønne adornaba ese paseo,Por el campo el traje de fiesta,el oro en el verde, el esplendor floreciente.(…)
vídeo de este tema interpretado instrumentalmente en HaakonHall
Melodía forjada en la barandilla
Este mirador es el comienzo de múltiples rutas de senderismo, que abarcan una amplia área natural, y de distintas actividades a compartir en familia, como un parque de niños con columpios o un zoo infantil en el que se pueden visitar cabras. Nosotros, sin embargo, decidimos dirigirnos por el camino de Trollskogen que comienza con un bosque de prominentes pinos entre los que se esconde una gran cantidad de esculturas en madera que representan a trolls.
Don´t feed the trolls
Esta mítica raza antropomorfa del folclore escandinavo ha inspirado miles de historias en la cultura noruega. Historias como la que narra el drama de Henrik Ibsen titulado Peer Gynt, una magna obra dentro de la literatura noruega, y para el que Grieg compuso música incidental (hojas que integran las celebérrimas “En la gruta del rey de la montaña” y “Marcha de los troles”), melodías que incluso han revertido en el metal escandinavo.
El sueco Vintersorg empleando la melodía de “en la gruta del rey de la montaña”
Otros compositores noruegos que han puesto su creatividad al servicio de los trolls son los nacionalistas Johan Halvorsen, quien escribió “La princesa y el trol gigante”, “Los troles entran en la montaña azul” y la “Danza de los troles pequeños”, y Geirr Tveitt, que tiene obras como “El violinista trol enfadado” y “El chico con el tesoro trol”.
Dentro de la escena escandinava del metal extremo, son muy comunes las bandas que hablan sobre estos seres mitológicos. Grupos como los finlandeses Finntroll y Behexen, o los noruegos Trollfest y Faanefjell, entre otros, se sirven de ellos para poblar sus letras, y mostrarlos y tratarlos de múltiples maneras diferentes.
Seguimos nuestro camino hacia el mirador de Granbakken y el lago Skomakerdiket, donde puedes alquilar canoas para disfrutar de un día completo en el campo.
De camino a Granbakken
El lago Skomakerdiket
Intrincados senderos que recorren estos escarpados parajes
La stavkirke de Fantoft
Desde Bergen es fácil llegar a este hermoso enclave y edificio histórico, solo habría que tomar alguna de las líneas que tienen parada en Fantoft, por ejemplo, el tranvía nº1, que puede llevarte allí en 35 minutos.
Las iglesias de madera son lugares de una belleza inusitada. Son Hijas de un choque entre culturas, al combinar la arquitectura e iconografía cristiana con los diseños y motivos nórdicos de un gran salón vikingo, dando lugar a algo distintivo que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo.
Esta concretamente data de mediados del s. XII, aunque en el s. XIX, cuando se trasladó de su sitio originario, Fortun, al barrio de Fantoft, sufrió algunos cambios inspirados por la arquitectura de la de Borgund, al adquirir el techo escalonado.
Iglesia de Fantoft
Sin embargo, la iglesia que se puede disfrutar hoy día es solamente una réplica de aquella, pues el 6 de junio de 1992 sufrió un incendio intencionado, que casi acabó con ella por completo. Solo se conservaron algunas partes de su armazón y vigas, las únicas que sobrevivieron al infierno originado por una mano aún desconocida. Nunca se encontró al culpable, aunque sí hubo un sospechoso. Este fue Varg Vikernes, un joven músico de Black Metal que había lanzado un proyecto unipersonal llamado Burzum, con el que editó en 1993 un EP llamado Aske (Cenizas), para el que empleó como portada una fotografía de la iglesia quemada.
La iglesia actual es una copia idéntica de aquella quemada, aunque no fue posible reconstruir las pinturas murales que existían antes del incendio.
Troldhaugen
Otra excursión cercana que se puede realizar desde Bergen es el pintoresco hogar en que vivió Edvard Grieg durante 22 años. Se puede llegar también cogiendo la misma línea 1 del tranvía, aunque el trayecto es más largo, unos 50 minutos, pero la visita está totalmente justificada. Hoy día es un museo que incluye su casa de campo, la pequeña cabaña donde componía, un centro de exposiciones y la sala de conciertos Troldsalen.
El nombre de la hacienda proviene de trold que significa troll y haug del nórdico antiguo haugr, que significa colina o montículo. Él mismo inmortalizó el nombre de su hogar en una de sus piezas para piano, Día de boda en Troldhaugen, Opus 65, No. 6. Este fue su hogar desde abril de 1885 hasta su muerte. De hecho, sus cenizas y las de su esposa descansan aún dentro de una tumba cavada en la colina cerca de la casa.
Tumba de Grieg y su esposa
El edificio principal es una residencia típica del siglo XIX, con una torre panorámica y una gran terraza en la fachada. Pintada de color pastel y con los acabados en verde, corona una pequeña colina que está bañada por el paradisíaco y diáfano lago Nordas.
Dentro de la estancia, sobresale la sala de estar, donde se encuentra el piano de cola Steinway, que recibió como regalo por sus bodas de plata en 1892. Hoy día, aún es funcional y sigue empleándose para conciertos privados.
Las estancias están repletas de objetos pertenecientes al compositor, desde bastones, hasta bustos y manuscritos de sus obras. Las paredes, llenas de recuerdos, casi no tienen un espacio vacío. Hay una especie de horror vacui por el que toda extensión tiene que ser rellenada con algo más allá del silencio.
Pasando la casa y bajando la colina por el otro lado, un sendero te lleva a la pequeña cabaña donde el compositor realizaba su magia musical. Esta dispone de un mobiliario casi espartano por su austeridad. Lo mínimo que le permitiera componer. Se nota que era un auténtico espacio de trabajo en el que no había lugar para las distracciones. Solo un piano de pared con su butaca, un escritorio con los utensilios necesarios, un diván sobre el que tumbarse para ensoñar las historias que querría narrar musicalmente y una ventana orientada al paradisíaco y dichoso lago. Un espacio de paz, calma y concentración, totalmente necesario para alimentar su creatividad compositiva. De hecho, no es la única cabaña de composición que tuvo, también construyó otras en Landas, Elsesro y Lofthus.
La cabaña de composición mirando al lago
Interior de la cabaña
El lago Nordas en toda su calma
Por último, Troldsalen, una sala de conciertos, cuya entrada está guardada por una estatua del propio Grieg. En ella, en los meses de verano y otoño, se ofrecen series de conciertos y eventos. Se trata de una sala elegante y hermosa, con una acústica excelente y unas vistas inmejorables. Un amplio ventanal detrás del escenario, le brinda al público una hermosa vista de la cabaña del compositor y del lago.
El exterior de la sala mimetizado con la colina, como si se tratara de un troll
Interior de la sala iluminado a través del ventanal
Además, la inmejorable ubicación de Bergen, que está entre los dos fiordos más grandes de Noruega, el de Hardanger y Sognefjord, hacen de esta ciudad un perfecto punto de partida para una excursión por los fiordos. Pero esa es otra historia que ya será narrada.














































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