Continuamos,
para ya culminar, con nuestro paseo a través de la historia musical de esta
singular ciudad de Sajonia:
16) Justo al
lado del café con el que terminamos la anterior narración de este viaje, se
encuentra nuestra siguiente estación: el pórtico barroco del antiguo Hotel de Saxe, construido en 1711. Esta copia
incompleta del pórtico original, se levanta como recordatorio de la afamada
historia de aquella institución, que llegó a acoger a muchos de los personajes famosos
que visitaban la ciudad, entre ellos Frédéric Chopin, quien se hospedó el 27 de
septiembre de 1835, y Constanze, la viuda de Mozart, con el réquiem (KV 626) de
su marido bajo el brazo, pieza que se estrenó en Leipzig durante la temporada
de 1796.
Además, la
lujosa sala de banquetes de este Hotel fue el centro neurálgico de una rica
programación de conciertos durante el siglo XVIII y principios del XIX. Entre
sus eventos sobresalen los primeros conciertos públicos de un cuarteto de
cuerda en la ciudad, el Gewandhaus-Quartett,
fundado en 1808, lo que lo convierte, en la actualidad, en el cuarteto más
antiguo del mundo. Este hotel mantuvo su actividad hasta 1909, año en el que se
vio obligado a cerrar sus puertas, situación que empeoró durante la Segunda
Guerra Mundial, al quedar su estructura gravemente dañada a causa de las bombas
aliadas. Aun así, continuó en pie, sorteando y resistiendo los envites que le
ofrecía el paso del tiempo hasta que en 1968 tuvo que ser, definitivamente,
derribado; quedando, actualmente, como única huella de su esencia esa copia
fragmentaria del pórtico original y una placa conmemorativa que le rinde
homenaje a la importancia histórica del antiguo hotel.
16 bis) Nos
volvemos a salir de la ruta un poco y seguimos hacia el oeste en dirección Dittrichring para encontrar un precioso memorial
a Felix Mendelssohn, en cuyo ápice, sobre un pedestal de granito rojo, se alza
orgullosa una imagen de bronce de 3 metros a cuerpo completo del compositor, que
se halla atento, como si estuviera escuchando los sonidos de la ciudad, los
cuales germinaron a raíz de su propia obra. En los escalones que sirven de
basamento al monumento se encuentra la musa de la música al frente, portando su
característica lira, y, a sendos lados, dos parejas de querubines, unos cantando
y otros tañendo un violín y un pífano. Además del nombre del compositor en el
frente, en la parte posterior del monumento se puede leer la inscripción "Edles
nur künde die Sprache der Töne", que vendría a significar: que el lenguaje
de la música solo diga cosas nobles. Asimismo, la ornamentación es completada
por dos medallones que simbolizan la música de la iglesia y la secular.
Memorial de Felix Mendelssohn, con la musa de la música a sus pies y rodeado por ángeles cantores
Este
precioso memorial fue inaugurado 45 años después de la temprana muerte del
compositor, siendo emplazado en el lado este del antiguo salón de música Gewandhaus, donde el músico había hecho
tantos esfuerzos para elevarla y emplazarla dentro del mapa del circuito
mundial de música académica. A finales del siglo XIX, este monumento era la
prueba viviente del alto valor histórico-cultural y de la vertiginosa
apreciación que en la ciudad se tenía del genio musical de Mendelssohn
Bartholdy, y de los méritos que el compositor había alcanzado en el mundo de la
música. Sin embargo, este respeto y consideración se truncó durante el período
nazi, momento en el que el monumento fue derribado debido a los orígenes judíos
del músico y que, por lo tanto, según el alcalde Haake, un nacional socialista,
"no podía mostrarse como un exponente de la ciudad alemana de la
música". Tristemente, tendría que esperarse muchísimo tiempo, concretamente
hasta el 18 de octubre de 2008, para ver reconstituido el honor que le había sido
arrebatado al compositor. El por ese entonces alcalde de Leipzig, Wolfgang
Tiefensee, y el director honorario de la orquesta de Gewandhaus, el profesor Kurt Masur, acordaron reconstruir el
monumento y colocarlo en el emplazamiento actual, justo en el corazón de la
ciudad, en Dittrichring, enfrente de
la iglesia de Santo Tomás, donde, a día de hoy, se puede disfrutar de su
encanto y elegantes líneas.
17) Si
alzamos la vista veremos cómo, por encima de las sobrias techumbres de los
edificios civiles, sobresalen unos obscuros y puntiagudos tejados que señalan
amenazantes al infinito cielo. Nos dirigimos hacia ellos para hallarnos frente
a la iglesia tardo-gótica de S. Thomas (Thomaskirche);
un rincón de la historia, no ya solo de Leipzig, sino universal, pues entre sus
gruesos y fríos muros, en 1539, Martin Luther predicó la introducción de la
Reforma.
Fachada de la iglesia S. Thomas
Detalle de la ornamentación exterior
Musicalmente, esta iglesia se constituyó, además, como
la puerta de entrada de la música académica en Leipzig, pues es donde en 1212
nació el Thomanerchor (Coro de Niños
de Santo Tomás,
uno de los más antiguos y famosos en
toda Alemania), entidad a la que estuvieron circunscrita personajes tan ilustres como Sethus Calvisius, Johann Hermann Schein,
Johann Kuhnau, Johann Sebastian Bach, Friedrich Doles, Johann Adam Hiller,
Moritz Hauptmann, Theodor Weinlig y Gustav Schreck; todos ellos desempeñando el
papel de
director (Thomaskantor -
Cantor de Santo Tomás). Seguramente, al leer esta lista, el nombre de J. S.
Bach habrá despertado más tu atención; y es que el famoso compositor, patriarca
de un árbol genealógico profusamente nutrido por músicos, trabajó en esta
iglesia hasta el final de sus días en 1750.
De hecho son
múltiples las huellas que existen en esta iglesia sobre el paso de Johann por ella.
Ya por fuera de esta, ante el portal sur, se puede contemplar
una portentosa estatua de 2,45 m en bronce, en la que, a cuerpo completo, el ilustre
compositor se muestra soberbio y satisfecho, con una partitura enrollada en la
mano y un órgano a su espalda, como si hubiera culminado una de sus piezas en
honor a dios y hubiese dado con las notas exactas que representen su voz.
Memorial de J. S. Bach con S. Thomas al fondo
Una vez dentro, la colorida luz que
atraviesa las vidrieras hace que nos fijemos en los motivos que las adornan. La
sorpresa nos invade cuando en dos de ellas descubrimos las efigies de J. S.
Bach y de F. Mendelssohn.
Retrato de Mendelssohn en la vidriera
De camino al presbiterio, recorremos la
nave central guiados por unos luminiscentes haces de luz que atraviesan los
vivos cristales, donde, frente a un antiguo altar gótico (proveniente de la Paulinerkirche),
descansan, desde 1950, los restos mortales del compositor. Una tumba con flores
blancas y amarillas son el reflejo perfecto de la viveza y presencia de la memoria
y recuerdo del compositor en la ciudad.
Tumba con los
restos del maestro alemán
Pero no
todas esas señas que ilustran a este enclave como un foco neurálgico de la
actividad de Bach son tan materiales y fenoménicas como estas que se han
descrito, pues, además, actualmente, esta iglesia es el centro del Bachfest anual (Festival de Bach) en
Leipzig, evento que atrae a intérpretes y amantes de la música de todos los
rincones el mundo.
El órgano instalado
en la tribuna occidental, el más antiguo de los dos que habitan entre los muros
de S. Thomas. Un órgano romántico construido por Wilhelm Sauer entre 1885 y
1889.
Exposición temporal en la trasera de S. Thomas (al fondo) con las
ovejas de Ottmar Hörl. Año 2013.
17 bis) De
camino hacia el museo Bach y a pocos metros de la iglesia de S. Thomas, nos
encontraremos con el monumento antiguo a Bach, inaugurado en 1843, y que no presenta
precisamente unas líneas muy elegantes ni encantadoras. Este fue donado por el
mismísimo Felix Mendelssohn Bartholdy. Ya hemos mencionado, en la primera
entrada sobre esta ciudad, la importancia y casi obsesión del compositor en el
rescate de la figura de J. S. Bach de los márgenes de la historia musical
occidental. El diseño de este memorial es bastante inusual: de un pedestal y
una columna surge una estructura con forma de casa en la que aparece, en
relieve, el busto del genio alemán.
Antiguo monumento en honor a J. S. Bach
18) El museo
Bach, emplazado en la "Bosehaus",
uno de los edificios más antiguos de Thomaskirchhof
de Leipzig. Edificio que toma su nombre de la familia mercante que vivía en
ella: los Bose, amigos y vecinos de la familia Bach, que habitaba justo
enfrente, en la antigua escuela de Thomas, tristemente derruida en 1902.
A las puertas
de esta encantadora casa, su cálida fachada rematada en blanco y amarillo nos
invita a atravesar una acristalada entrada, con la promesa de entablar un
fantástico viaje en el tiempo, hacia las últimas décadas del Barroco.
Dentro ya de
las instalaciones del museo, observamos una bellísima colección consagrada
principalmente a la vida y obra del Thomaskantor
en Leipzig, pudiendo hallar entre sus artículos valiosos manuscritos,
documentos gráficos, grabados, además de una interesantísima muestra de instrumentos
históricos y muebles del siglo XVIII. Todo ello organizado en doce salas de
exposición estructuradas temáticamente con el fin de informar sobre la vida y
trabajo de J. S. Bach, su familia y mucho más.
Entre los
instrumentos musicales que pueblan la colección, (lo sé, es una obsesión que
poseo) el que más atrae la atención es el órgano de la Johanniskirche de Leipzig, el cual fue tocado por las propias manos
de Johann en 1743. Este histórico instrumento musical es un préstamo permanente
que le ha realizado el Grassi Museum of
Musical Instruments de la Universidad de Leipzig (descrito ya en la entrada
I de esta serie sobre Leipzig) al museo Bach.
El órgano donado por el Museo Grassi
Violone barroco
Archilaúd, sacabuche, viola da gamba, violín y viola d´amore
Además, para
darle más color e interactividad a la visita, todo el recorrido se realiza con
la ayuda de un sistema de audio-guía gratuito (eso sí, en alemán o inglés), que
te transportará auditivamente hacia la época del bajo continuo.
Dentro del
complejo y en el ala sur del edificio se encuentra una de las características
más especiales de esta casa: el Summer
Hall, una sala de conciertos con una galería de música única. La decoración
de sus paredes con espejos, a modo de salón de baile, y una pintura de techo
móvil hacen de este rincón algo especial en el que poder disfrutar de un modo
inigualable de los pequeños festivales barrocos que, a día de hoy, se siguen
realizando en ella.
19) Nuestra
siguiente parada es el lugar de nacimiento de Clara Wieck, una de las pianistas
y compositoras que más ha destacado dentro de un mundo como el de la academia musical,
terriblemente aquejado por la grave enfermedad del patriarcado, un mundo
completamente dominado por la imagen del hombre blanco heterosexual que ha
expandido su amplia sombra oscureciendo toda historia que no cumpliera con un canon
“cuasisagrado”.
El
emplazamiento se halla señalizado con un bello y ornamentado relieve que, a
modo de medallón, muestra el perfil de la compositora y pianista circundado por
unos detallados motivos florales. Todo ello está enmarcado por la frase “In
diesem Hause erblickte das Licht der Welt. Clara Schumann geb. Wieck, XIII.IX.MDCCCXIX”, que vendría a
significar: En esta casa vino a la luz del mundo Clara Schumann, nacida Wieck
el 13/09/1819.
En una entrada anterior puedes conocer
algo más de sus primeros años de casada con R. Schumann.
Video de Clara Wieck: Nocturno op.6 nº2. Bellísimo y altamente romántico
20) El lugar del antiguo conservatorio, que fundó
Mendelssohn, en 1843, y que se convirtió en un bastión de su lucha contra las
perspectivas musicales radicales de algunos de sus contemporáneos más
aventurados (Franz Liszt, Richard Wagner, Hector Berlioz...), y es que Felix
tuvo un talante conservador, hecho que se ve reflejado no solo en su propia
obra, sino también en el papel que jugó en el resurgimiento del interés por la
obra de Johann Sebastian Bach, en una época en la que el repertorio estaba
dominado por Haydn, Mozart, Weber, Rossini, Glück... y que había postergado al
genio barroco hacia un ostracismo cultural.
Mendelssohn
logró inmiscuir en este gran proyecto de la creación de un conservatorio en
Leipzig a músicos de tan alto calado como Ignaz Moscheles, Robert Schumann,
Ferdinand David, Joseph Joachim y el teórico musical Moritz Hauptmann.
21) El
lugar donde fue erigido el antiguo Gewandhaus
de Leipzig, proyecto que vio la luz durante el último cuarto del S. XV y que
rápidamente se convirtió en el centro comercial
de la confección de telas. Sin embargo, tendrían que pasar tres siglos para ver
vinculado este lugar con el mundo musical, momento en el que la ciudad hiciera
construir, en el piso vacío de la antigua biblioteca, la primera sala de
conciertos de Leipzig, inaugurada en noviembre de 1781. Casi inmediatamente,
los conciertos públicos por subscripción de Leipzig se empezaron a denominar
"Gewandhaus Concerts" y la
orquesta que tocó en ellos "Gewandhaus
Orchestra".
Las paredes de esta sala, enteramente
levantada en madera, fueron testigos de acontecimientos que influenciarían
profundamente el ambiente de la música académica, como lo fue la primera
aparición pública de Clara Wieck (1828) y de las primeras representaciones de
muchas piezas que actualmente son famosas en todo el mundo, como el quinto
concierto para piano de Beethoven, la sinfonía en Do mayor “la grande” de Schubert, la sinfonía nº3 "escocesa" de Mendelssohn, "La Sinfonía de primavera" de
Schumann, el Concierto para violín Op. 77 de Brahms...
Sin embargo, un siglo después
de su inauguración, esta sala, a pesar de sus múltiples conversiones, ya no
podía dar cobijo al creciente e imparable interés del público por la música
académica. De ahí que se construyera, en otro emplazamiento, una segunda Gewandhaus y se proyectara el derribo de
la antigua sede, hecho que tuvo lugar en 1894, construyéndose en su lugar un
nuevo centro de exposiciones llamado "Städtisches
Kaufhaus".
En la actualidad en sus paredes
hay paneles informativos, en alemán, sobre personajes destacados en la ciudad
como Mendelssohn, Wagner, Nietzsche, Goethe, Lutero, Schumann, Wieck, Schiller…
Panel informativo en "la primera Gewandhaus"
sobre los All-Stars de Leipzig: Martin Lutero, Hieronymus Lötter, Felix
Mendelssohn Bartholdy, Friedrich Nietzsche, Heinrich v. Morungen y Wilhelm
Ostwald
Pasillo de "la primera Gewandhaus".
22) Para
terminar nuestro recorrido y cerrar este círculo musical de unos 5 km, nos
dirigimos hacia el moderno edificio de la Universidad de Leipzig, que se
emplaza en la esquina contraria de Augustplatz, punto de salida de esta
andadura por la ciudad. Su pseudo-catedralícea estructura acristalada se alza sobre
la extensa planicie de la plaza, formando un contrapunto con el también
cristalino edificio de la Gewandhaus.
Fachada de la universidad tomada desde Augustplatz
Dentro ya del campus universitario, se encuentra el Leibnizforum donde puedes hallar la estatua
del filósofo, matemático, jurista, teólogo, político y lógico alemán, uno de
los muchos pensadores vinculados con esta entidad educativa. En el centro de
este se alza un memorial en recuerdo al que se ha calificado, no pocas veces,
como el último genio universal, sobrenombre nada gratuito pues, entre otros
avances en muy distintos campos, llegó a desarrollar el cálculo infinitesimal y
el sistema binario, fundamento virtual de la arquitectura de las computadoras
actuales. Y, cómo no, además se encargó de pensar sobre la música, campo en el
que también desplegó nuevos horizontes filosóficos y estéticos a los futuros
teóricos de la música, aunando lo que son los sentidos y la razón; un punto de
vista muy a juego con lo que teorizaba en sus obras de índole más puramente
filosóficas, tal y como se puede leer en una de sus celebérrimas frases:
«Nada hay en la
inteligencia que primeramente no haya estado en los sentidos, si no es la
inteligencia misma»
El último genio universal











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