Hoy haremos una visita
por una de las ciudades en las que la huella de la música académica occidental ha
dejado un mayor rastro tras su paso. Se trata de Leipzig y de su paseo llamado Leipziger Notenspur, que recorre distintos lugares relacionados con la
música, desde teatros de ópera hasta museos, sin olvidar las casas en las que
vivieron compositores ilustres y en las que podrás conocer los pormenores de
sus pasos por esta singular e histórica ciudad alemana.
Acompáñame a través de
estos 5 km de recorrido en el corazón mismo de Leipzig, que te ayudarán a
descubrir la melodía y, con ello, el alma de esta ciudad.
Mapa
con la ruta que vamos a seguir
Esta ruta posee 23
paradas relacionadas con un flamante mundo musical que se halla muy inserto en
la vida de Leipzig.
1) Comenzamos por su
primera parada, la Nueva Gewandhaus,
que en español podríamos traducir por “sala
de paños”, nombre que procede de su origen, cuando su emplazamiento se
encontraba en la casa consistorial de los mercaderes textiles de Leipzig. Se
trata de un edificio moderno, ubicado en Augustusplatz,
centro neurálgico de la ciudad. Su fachada se halla rematada en cristal,
haciendo juego con la cercana y resplandeciente universidad, de la que
hablaremos mucho más adelante, casi al final de nuestro paseo.
Este edificio es sede de uno de
los motivos de por qué la música académica tiene tanta presencia en la ciudad:
La Orquesta del Gewandhaus de
Leipzig, una de las más famosas y prestigiosas del mundo y que, en la
actualidad, cuenta, nada más y nada menos que, con 175 músicos profesionales.
Señal de esta importancia es que en sus filas ha contado, entre otros, con
directores del peso de Felix Mendelssohn, quien, como veremos, dejó una huella
imborrable en toda la ciudad, Arthur Nikisch, uno de los fundadores de la
dirección moderna y Wilhelm Furtwängler, considerado por muchos críticos uno de
los directores más grandes de la historia.
Dentro del edificio, este se
divide en dos salas:
-Großer
Saal (Gran
Sala), famosa por el increíble órgano que alberga, con 92 registros y un total
de 6845 tubos; sé de lo que hablo, porque me puse a contarlos.
-Mendelssohn-Saal (La sala Mendelssohn),
empleada para conciertos de cámara, convenciones, simposios…
Beethoven más Gewandhausorchester,
¡vaya conjunción!
2) Caminando unos 500 metros hacia el sureste
encontramos la segunda de nuestras paradas: la única casa superviviente entre
las que habitó Felix Mendelssohn, quien lo hizo desde 1845 hasta su muerte dos
años más tarde.
Placa conmemorativa que señala su casa.
La habilitación de esta casa-museo se comenzó
bajo la recomendación y esfuerzo de uno de los directores de la Gewandhaus Orchestra: Kurt Masur.
El peso
de la figura de Mendelssohn fue extraordinario, e incluso aún se percibe la
sombra de su efigie sobre la vida cultural de la ciudad, y es que su labor
musical en Leipzig no se limitó únicamente a la dirección, como ya se ha
adelantado más arriba, sino que, además, el
incombustible Felix fundó el Conservatorio de Leipzig, dedicándose además a la
enseñanza. Asimismo, también se aventuró con el teatro de ópera, el Coro de la
iglesia de Santo Tomás y otros coros e instituciones musicales de la
ciudad.
Sin
duda, Mendelssohn brilló con luz propia de una forma tan incandescente que
terminó agotándose tempranamente, pues solo en 38 años acabó con las
existencias de su combustible vital, pero iluminando de tal forma que aún
podemos percibir ese calor que irradiaba su personalidad.
Busto de Felix Mendelssohn
Este
edificio fue construido durante el final de la era clasicista y fue amueblado
en estilo Biedermeier, caracterizado
por su sobriedad y ligereza, que contrarresta la anterior estética palaciega,
en consonancia con la situación social que se estaba viviendo, momento en el
que la clase aristocrática estaba siendo renovada por una burguesía más moderna.
Dentro
de los muros de esta histórica casa puedes experimentar la atmósfera que se
respiraba en ella cuando aún estaba habitada, conocer cómo era la vida en un
hogar burgués durante el Romanticismo, y, por supuesto, hallar información
sobre la vida y obra del compositor, que se halla ilustrada por cartas,
partituras, escritos de su puño y letra y dibujos (sí, Felix no solamente se
dedicó al campo musical, también dejó cierto número de acuarelas paisajísticas,
muy a la moda del momento).
De entre
todas las habitaciones, sobresale una en especial: El estudio en el que el
compositor trabajó e ideó sus últimas piezas musicales. Utilizando un poco la
imaginación, frente a esa pequeña habitación, amueblada con auténtico
mobiliario de la familia y dispuesto de la misma forma que en la época, puedes
observar cómo trabajaba febrilmente el compositor en uno de sus grandes
oratorios bíblicos: Elias, o cómo
tocaba al piano algo mucho más jovial y menos solemne como son sus Kinderstücke.
Estudio del compositor, con bustos de dos genios alemanes de distintas disciplinas : Goethe y J. S. Bach.
F. Mendelssohn: Kinderstücke Op. 72 Nº III Allegretto
Otra
sala que, por méritos propios, sobresale de entre las demás es la de música,
presidida por un hermoso piano. Esta aún se encuentra activa, abriendo sus
puertas todos los domingos por la mañana con el objeto de ofrecer conciertos, lo
que la convierte, y con ello a todo el edificio en sí, en uno de esos múltiples
bastiones culturales que, a día de hoy, aún posee esta preciosa ciudad de
Sajonia.
Sala de concierto presidida por un piano, en la que se siguen realizando interpretaciones
El hermoso y colorido jardín de la casa, donde seguramente Mendelssohn se sentaría durante esos últimos años de vida, en búsqueda del consejo e inspiración de las musas.
3) A 300 m en línea
recta se encuentra el memorial de Grieg, y uno se podría peguntar ¿qué hace un
memorial de un compositor noruego en una ciudad de Sajonia? Pues la respuesta
es muy sencilla, Edvard estudió en el Conservatorio de Leipzig atraído por las
posibilidades musicales y técnicas que este enclave le podía aportar. Aquí conoció a otros compositores de la talla de Johannes
Brahms y Peter Tchaikovsky, quienes se convirtieron en sus amigos. Así que el
levantarle un memorial al autor que musicalizó el drama de Henrik Ibsen: Peer Gynt no es una elección gratuita,
como tampoco lo es la del emplazamiento elegido, hecho que nos hace enlazarlo
con la siguiente parada de nuestro trayecto.
El modesto memorial alzado en honor al compositor noruego
Grieg, E.: "Hall of the mountain King", no pude resistirme a
incluir una de mis piezas predilectas
4) Justo en frente
del memorial de Grieg, a unos escasos 50 metros, podemos contemplar la Musikbibliothek Peters (la librería musical
Peter), un auténtico lugar de peregrinación para cualquier bibliófilo
amante de la música, pues es, de todo el mundo, la primera librería pública
especializada en música, un
record digno de una ciudad con un historial tan amplio e importante dentro del ámbito editorial, tal y como se vislumbrará en futuras paradas de nuestro
trayecto.
Me imagino que ahora mismo os estaréis
preguntando: pero ¿por qué está relacionado con E. Grieg este edificio? Pues el
dueño de esta librería era Max Abraham, propietario de la editorial musical C.
F. Peters y un editor astuto y con bastante buen ojo, pues descubrió el talento
que escondía el joven noruego y publicó sus primeras obras: four piano pieces, op. 1 y Four songs, op.2. Pero como es obvio, su
relación no quedó en esas dos publicaciones, es más, la gran mayoría de sus
obras fue editada por Peters-Verlag. Además, se convirtieron en grandes amigos,
desarrollándose una sólida relación entre Max Abraham,
su sucesor Henri Hinrichsen y el compositor noruego, hasta el punto de que
Grieg podía disponer de la hospitalidad de los editores en cada una de las
breves estancias que tuviera que realizar en Leipzig, ya que estos ponían a
disposición suya y de su esposa un estudio y un dormitorio.
5) A unos 250 m
dirección Johannis Platz, hallamos nuestra siguiente parada y una de las que
más me entusiasmó de este singular paseo musical: El museo de instrumentos
musicales. En este edificio consagrado al fascinante y, a la vez, complejo
mundo de la organología, cualquier amante de la música disfrutará sobradamente
y pasará unas horas de total entretenimiento al mismo tiempo que aprende ¿Qué
más se puede pedir?
Este singular museo
se localiza, a su vez, dentro del de Artes
Aplicadas Grassi y con sus 5000 piezas se constituye como la colección más
grande de instrumentos musicales en suelo alemán; esta está formada por una
gran variedad de ejemplares datados del S. XVI en adelante, y centrados sobre
todo en lo que es el mundo occidental.
Fachada del museo Grassi, en un día completamente soleado
Concretamente, una de las piezas que sobresale
es un gran fortepiano construido por Bartolomeo Cristofori (inventor de este
grandioso instrumento que ha marcado el curso de la música académica
occidental), que data de 1726, lo que lo convierte en el ejemplar superviviente
más antiguo de todo el mundo.
Detalle del piano
construido por Cristofori en el que se puede leer su fecha de fabricación: MDCCXXVI
Asimismo, cientos
de curiosidades completan las vitrinas de este museo, desde violines realizados
con porcelana o flautas hechas de cristal, hasta un Ortotonofonio o un violín
stroh del S. XX.
Foto 4633. Precioso
violín y ocarina fabricados a partir de porcelana con motivos ornamentales florales en azul.
Primer Ortotonofonio,
de 1914, realizado por el físico de Leipzig Arthur von Oettingen. Es una
especie de enharmonium en el que la octava se divide en 72 partes para
conseguir terceras, cuartas y quintas justas.
Violín
Stroh, especie de violín que amplifica su sonido a través
de un pabellón de metal, en lugar de con una caja de resonancia.
Otro hecho que se
puede constatar a través de una mirada más pormenorizada a las piezas que
constituyen esta enorme colección, es la temprana introducción de la que gozó
el piano en Leipzig, pues son numerosas las obras maestras nacidas en los
talleres de la ciudad que datan de la época de J. S. Bach.
Recorriendo sus
numerosos pasillos poblados de cristalinas vitrinas que albergan todos esos
instrumentos, uno puede llegar a realizar un viaje mental hacia épocas
pretéritas en las que la música sonaba a través de instrumentos que actualmente están en desuso (siempre si no nos adentramos dentro del amplio mundo de la interpretación historicista) como el Crumhorn, tiorbas, cornettos, sacabuches, chitarrones, fagots rusos, serpentones, cornus romanos y un largísimo etcétera. E incluso puedes llegar a imaginar cómo trabajaban la madera los lutier del pasado,
auténticos artesanos del sonido.
Reconstrucción del
taller de un lutier.
Trompeta Bach y
retrato de Gottfried Reiche, trompetista y
compositor alemán, conocido sobre todo por haber sido en Leipzig el trompetista
principal de su amigo J. S. Bach
Foto de un fagot
ruso con su característico pabellón en forma de cabeza de dragón
Manuscrito con
notación cuadrada sobre pentagrama, fíjense en la rotura del lateral derecho y
en su reparación
Detalle de los registros
y teclados de un Harmonium
La aportación de T.
A. Edison al mundo musical: el fonógrafo
6) Para
llegar a la siguiente parada, rodeamos el museo Grassi, pues detrás de este se
encuentra el viejo cementerio de S. Johannis, un lugar perfecto para todo aquel
que quiera disfrutar de un tranquilo paseo en medio del tumulto de esta gran
ciudad y busque un paréntesis y descanso después de recorrer las numerosas
estancias del museo de instrumentos musicales. Quien se adentre en este
sosegador paraje se hallará en medio de un bosque de lápidas parcialmente
recubiertas por hiedra y otras plantas trepadoras, de caminos custodiados por esbeltos
árboles y marmoleas esculturas que abarcan distintas épocas artísticas, desde
el Renacimiento hasta el Art Nouveau,
creando todo ello una atmósfera ecléctica y espacialmente polirrítmica que hace
de contrapunto con el silencio que domina en este lugar. Además, en este
cementerio puedes contemplar varias tumbas de personalidades relacionadas con
el ambiente musical de Leipzig: la de la madre de Richard Wagner, Johanna
(1778-1848), y la de su hermana, Rosalie (1803-37), la del Cantor de la iglesia
de Santo Tomás, pedagogo, compositor y maestro de Richard Wagner, Christian Weinlig
(1780-1842) y la de Friedrich Rochlitz (1769-1842) crítico y editor de la
revista de música ampliamente distribuida y famosa dentro del mundo musical Allgemeine Musikalische Zeitung.
7) Después
de descansar un poco en el viejo cementerio toca volver a lanzarse al asfalto unos
600 m por Inselstrasse, donde encontraremos a mano derecha nuestra siguiente
parada, el hogar de dos músicos inolvidables: el compositor Robert Schumann y
la pianista Clara Wieck, que se mudaron a este edificio clasicista caracterizado
por numerosas y alineadas ventanas que le imprimen un ritmo periódico a la
fachada y hacen que en el interior refluya una luminosidad nívea y pura. La
pareja se mudó aquí justamente después de su matrimonio en septiembre de 1840 y
vivieron en ella hasta su partida a Dresde cuatro años después, tal y como reza
la placa conmemorativa que se encuentra nada más al entrar: “In diesem Hause
wohnten Robert und Clara Schumann 1840-1844”.
Particularmente,
sus muros fueron el primer público de, entre otras piezas, la primera sinfonía
(Primavera), los tres cuartetos de
cuerda Op. 41 que dedicó a Felix Mendelssohn y el primer movimiento del
concierto para piano en A menor de Robert; además de ser mudos espectadores de
las comitivas organizadas por el matrimonio para recibir a tan ilustres
invitados como Felix Mendelssohn, Franz Liszt, Hector Berlioz, Richard Wagner o
Hans Christian Andersen. En esos cuatro años que Schumann pasó en Leipzig no
solamente se encargó de la composición, sino que también se dedicó a la
enseñanza en el conservatorio de la ciudad, invitado por Felix M.
Actualmente,
el primer piso de este edificio alberga una sala de recitales y un centro
conmemorativo de la famosa pareja, en el que únicamente dos habitaciones
exhiben algunos objetos
personales de Robert y Clara como son vestidos, cartas, partituras…
Schumann, R.: Piano Concerto en la menor Op. 54 (1º mov.)


