martes, 9 de enero de 2024

Bergen


NORUEGA

Introducción

Hoy estamos ante una entrada muy especial para mí, y es que en ella recorreremos una gran variedad de elementos atmosféricos y espacios sonoros altamente dispares. Nos moveremos desde los paisajes más bucólicos y embriagantes imaginables, los cristalinos fiordos que fluyen entre escarpadas montañas, hasta uno de los géneros musicales más extremos que ha concebido la mente humana, el black metal noruego. Sin embargo, lo más paradójico de todo es que ambos elementos están inextricablemente relacionados. Para este paseo por el gélido paisaje nórdico nos centraremos en tres de las más importantes ciudades del país: Bergen, Stavanger y Oslo, en las que descubriremos nuevos lugares con melodía. Esta primera entrada está dedicada a la primera de estas ciudades.

 

Bergen

Empezamos nuestro recorrido por la histórica capital del país, Bergen, que, aunque sea la segunda ciudad más grande de Noruega, goza de un ambiente de pueblecito con encanto, pero no en detrimento de un vivo carácter urbano.

 

                                                 Letrero de bienvenida en el aeropuerto de Bergen

 

Bryggen

Se podría decir que el principal símbolo de la ciudad lo constituye el antiguo muelle hanseático (muy originalmente llamado Bryggen – muelle en noruego). Este está compuesto por una serie de coloridos edificios de madera con tejados a dos aguas, entre los que serpentean estrechos pasadizos también construidos con enormes tablones que se quejan, por el discurrir de los años, al son de tus pasos. Estos han sido reconstruidos siguiendo métodos y procesos tradicionales, lo que ha permitido que conserven su atmósfera original. Todo ello le ha valido para que, desde 1979, haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

Frontal del Bryggen desde la otra orilla

Este se alza a modo de recordatorio de la época dorada de Bergen como centro de comercio y negocios entre los siglos XIV y XVII, además de representar una auténtica reliquia del perfil que presentaban muchas de las ciudades del norte de Europa por aquel entonces. Sin embargo, en la actualidad su actividad es diferente. Ya, sus callejuelas no están colapsadas por ruidosos puestos de pescados, que embriagarían profundamente el ambiente con su mercancía. Ahora, en primera fila, las terrazas de los cafés te invitan a que te sientes a disfrutar de cómo el silencioso fiordo se mece tranquilamente contra la ciudad. 



Si te aventuras por sus angostos pasillos encontrarás distintos puestos de artesanos, desde ceramistas y joyeros, hasta trabajadores del cuero, e incluso artistas, entre ellos, Gaahl, el excantante de Gorgoroth y actualmente líder del oscuro Gaahls Wyrd. Él posee una sala de arte en este emblemático lugar: Galleri Fjalar.

 

Ventana de la tienda de Gaahl

Todos estos puestos y artesanos mantienen una actividad frenética, y le dan al muelle el aspecto de una pequeña comunidad en la que la creatividad y el color son las señas de identidad.

 

Angostos pasadizos en el interior del Bryggen

 Cruce de caminos en el corazón del Bryggen


 Pasadizo de la segunda planta de uno de los edificios del Bryggen

 

La fortaleza de Bergenhus

Si seguimos andando en la misma dirección, descubriremos este complejo militar que resguarda la entrada a la ciudad por mar. Este está compuesto por un buen número de edificios interesantes, especialmente el Salón de Haakon IV y la torre Rosenkrantz,

 

Frontal del Bergenhus, con el Haakonhall a la izquierda y la torre Rosenkrantz a la derecha

 

Salón de Haakon IV (Haakonhall)

Construido a mediados del s. XIII por el rey Håkon Håkonsson, y constituye el vestigio más claro de la grandeza histórica de Bergen como centro político. Este edificio poseía una doble funcionalidad, servía como residencia real y salón de banquetes.

Se trata de una edificación sobria, que se yergue impertérrita gracias a su fría y dura piedra gris. De su fachada sobresale su hastial escalonado y el ventanal. Este último está formado por un arco ojival y tracería de placas, las cuales permiten que tenga tres aperturas separadas por enjutas de piedra plana. Además, en dichas enjutas hay esculpidos 3 tréboles de cuatro hojas.

 

Fachada de Haakonhall

Ya dentro del edificio, este está compuesto por tres plantas, estando el gran salón en la superior. El entrar a este salón, y gracias a su estilo gótico de gran similitud con las estructuras inglesas de la época, eres transportado directamente a la Edad Media. Dentro de sus gruesos muros de piedra, todavía se pueden escuchar los ecos de las ceremonias solemnes y las fiestas de la corte. Reuniones en las que reverberarían baladas medievales de origen noruego como Villemann og Magnhild, Valivan y Falkvor Lommansson. De la primera de las nombradas, varios han sido los grupos de metal extremo que se han hecho eco de ella, y que la han grabado en alguno de sus discos. Este sería el caso de Storm, el trío noruego de viking/folk metal compuesto por Fenriz (Darkthrone), Satyr (Satyricon) y Kari Rueslåtten (ex the 3rd and the mortal), que le reservó una pista en su único larga duración. Ello es señal de la fuerza y viveza que tiene la tradición dentro de esta comunidad.

 


Video trío medieval de Villemann og Magnhild

En la actualidad, en ocasiones importantes, este gran salón ha vuelto a ser empleado con un cariz ceremonial, pero además se le ha dado un uso más musical, al emplearlo como sala de conciertos. Por ejemplo, es el escenario de algunos de los eventos del Festspillene i Bergen, el festival más grande de los países nórdicos, que cuenta con un gran número de actividades de música, danza, literatura, artes visuales, folklore, etc. Un caso concreto es el concierto que ofreció en 2020 Einar Selvik, líder de Wardruna, cuyas canciones han sido tomadas por la afamada serie Vikingos para que formen parte de su banda sonora. Este grupo crea unos paisajes sonoros envolventes que te transportan a épocas pretéritas, en las que la música poseía un factor más allá de lo meramente estético.

Vídeo concierto de Einar Selvik

Al entrar a este gran salón, lo primero que reclama tu atención es la mesa presidencial que, al otro lado y vestida de llamativos colores, resalta sobre la austera piedra gris. Después, te maravillarás por el entramado del techo que, con sus geométricas líneas embriagará algo más que a tu vista, pues su olor a madera recorrerá toda la habitación para llenar tus pulmones con los efluvios de un bosque.

Gran salón del rey Haakon IV 

Mesa presidencial del gran salón

 

Tal es la nobleza de este edificio, que Henrik Ibsen (el dramaturgo noruego más importante y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico) escribió un poema en su honor:

LA CASA CONSISTORIAL DEL REY HAAKON

Tú, cáscara canosa de un salón antiguo

donde los búhos construyen nidos para refugiarse,

verte allí hace que mi mente recuerde

al rey Lear en el salvaje caos del páramo.

Dio a sus hijas su preciosa corona,

les dio cada posesión más preciada;

lo acosaron hasta el ceño negro de la noche.

Dos deambulan por caminos salvajes de opresión.

Tu salón, dolorido por las vastas preocupaciones del Tiempo

ha sufrido con la misma dureza;

les diste a tus propios herederos ingratos

el más estimado de tu tesoro.

Nos diste la cosecha de oro de la memoria,

una saga de páginas de valor incalculable,

¿Pero observaste en algún pecho un pensamiento agradecido por lo pagado?

Te has quedado allí por fuerza, como el rey de Albión,

un deporte para los rudos golpes del viento;

por siglos, tormentas despectivas

silbaron alrededor de vuestras canosas torretas.

Tu gente ha “despertado”, así se relaciona la gente;

su deseo de expiar es bastante firme:

Están remendando con retales tu túnica de estado,

una gorra de tonto que ya usas.

Y es por eso que, viejo cascarón de salón,

donde los búhos construyen nidos para refugiarse,

verte allí hace que mi mente recuerde

¡al rey Lear en el salvaje tumulto del páramo!

Henrik Ibsen

No vi los búhos a los que se refiere Ibsen, pero no me extrañaría que anidaran en las altas y abigarradas vigas que sostienen la estructura.

 

La torre Rosenkrantz

Es el otro edificio que sobresale en este complejo militar. Construida alrededor de una fortificación medieval por el gobernador del castillo de Bergen, Erik Rosenkrantz, en la década de 1560. Esta sirvió también a un doble propósito. Por un lado, como residencia y, por el otro, como torre fortificada. Actualmente, es considerada uno de los monumentos renacentistas más importantes de Noruega.

Lo que más destaca de su exterior, que está a juego con la fría sobriedad de Haakonhall, es la cúpula bulbosa de color verde que lo corona, un poco al estilo germano.

En este complejo militar, además, también quedan vestigios de la historia contemporánea. Unos búnkeres alemanes de la segunda guerra mundial, señalan la importancia del papel de Noruega en los planes de Hitler.

 

Los bucólicos barrios

Si paseamos por los barrios de la ciudad, encontraremos con gran facilidad icónicos lugares ideales para postales, pues se trata de una ciudad altamente fotogénica. Son múltiples las esquinas que se prestan a posar para que puedas sacarle su mejor ángulo.



 

Antiguos barrios de níveas casas de madera y estrechas calles adoquinadas están esparcidos dentro y fuera del centro. Son especialmente memorables los de Nordnes, Marken y Sandviken. Y son precisamente esas calles las que Peter Beste tomó como escenario para sacarle a Gorgoroth sus afamadas fotografías.

 





Otra zona pintoresca por la que perderte, aunque con una atmósfera diferente, es el barrio de Nygardshøyden, donde se suceden edificios del siglo XIX con fachada neoclásica.


Escultura de Grieg al lado de Johanneskirken. Es absolutamente omnipresente su figura en esta ciudad

 

El centro cultural de Bergen

Si nos movemos al centro, encontraremos edificios que demuestran lo completa y variada que es la vida cultural de esta ciudad. Primero, te tropezarás con el frugal edificio neorromántico que alberga la biblioteca pública, la segunda mayor del país. 

La biblioteca pública

A escasos metros de ella, se encuentra la zona en la que se concentran los museos. En hilera, y uno tras otro, hallarás cuatro grandes museos dedicados a distintos temas.

El primero de ellos es Lysverket, situado en un níveo edificio moderno de fachada racionalista, que está emplazado a orillas de un lago artificial y mirando a una de las colinas que rodea la ciudad. Este resplandece más de noche, pues las luces moradas que surgen de su torre central, realizan un contrapunto perfecto con la negra espesura de la noche berguense.

El segundo de los museos es la colección de Rasmus Meyer que, entre otras obras, posee la tercera colección más grande del mundo sobre Edvard Munch, un pintor sobre el que se han fijado varias bandas de black metal. El caso más paradigmático es el de Satyricon que, además de emplear un dibujo suyo como portada de Deep calleth upon deep, han realizado un proyecto colaborativo con el museo Munch de Oslo, en el que Satyr ha pretendido reflejar sus conocimientos sobre la vida, filosofía y “poiesis” del pintor noruego. Sin embargo, para mí el resultado se ha posicionado en una vertiente sonora excesivamente alejada de lo que constituye Satyricon. En Oslo volveremos a hablar sobre este tema.

El tercero de los museos es la Bergen Kunsthall, que está dedicado al arte moderno internacional.

El último de los museos es Permanenten, ubicado en una hermosa mansión neorrenacentista y dedicado a las artes decorativas. 

La distinguida fachada de Permanenten

En frente de este museo hay un pequeño parque, en cuyo corazón late un decorativo pabellón de música que mira hacia la estatua contemplativa del compositor noruego más afamado: Edvard Grieg, de quien, en breve, hablaremos más detenidamente.

Grieg posando como si todo le fuera relativo

Detrás de esta hilera de museos, ya en la plaza Grieg, se encuentra el pulmón musical de la ciudad: Grieghallen, un edificio modernista con afiladas aristas de acero, cemento y enormes cristaleras que de día reflejan el inconmensurable cielo, pero que de noche ofrecen un “espectáculo” de luz y color.

 



 Grieg observando el edificio que lleva su nombre

 

Este edificio también es famoso por ser estudio de grabación y centro de encuentro para la comunidad Black metal, ya que muchas de las afamadas bandas noruegas como Burzum, Mayhem o Immortal grabaron allí sus primeros discos con la discografía Deathlike Silence Productions y con Pytten como técnico de sonido. Otros grupos que confiaron en las manos y oídos de este gran ingeniero han sido Emperor, Borknagar, Gorgoroth, Enslaved, Taake… Así que el black metal le debe mucho a este lugar, pues es ahí donde se gestó esa atmósfera gélida que porta. Han sabido captar el glacial y nebuloso paisaje, que con un simple clic en el play su potencia sonora te deja aterido ante el equipo de sonido. Toda una seña de identidad del género.

Además, sus instalaciones constituyen el escenario principal del viernes y el sábado del festival Beyond the gates, que se centra en el black metal.

 

Afueras de Bergen.

Bergen no solamente es una encantadora ciudad en la que perderte por sus estrechas y pintorescas calles, sino que está rodeada por una esplendorosa naturaleza. Un auténtico regalo para los sentidos. Son múltiples las rutas de senderismo que comienzan en ella.

 

Las Siete colinas que rodean Bergen

La ciudad se fundó en un valle formado por el grupo montañoso: syv fjell (Las siete colinas) (Ulriken, Fløyen, Sandviksfjellet, Lovstakken, Lyderhorn, Damsgaardsfjellet y Rundemanen). El primero en nombrar estas siete montañas y relacionarlas con la propia ciudad fue Ludvig Holberg, dramaturgo, historiador y ensayista de la Ilustración que, inspirándose en las siete colinas de Roma, la apodó “la ciudad de las siete montañas”. En Bergen aún se recuerda a este padre de la literatura danesa y noruega. Una efigie suya preside la entrada al centro, y mira circunspecto hacia el fiordo, como si estuviera esperando eternamente la llegada de un barco que nunca arribará.

 

Estatua de Holberg con una gaviota como sombrero

 

Estas colinas también han sido un foco de inspiración para Hoest, el líder de la banda de black metal Taake. Solamente en el nombre se detecta ya dicha influencia. Con él quiere representar la niebla que se forma y recorre, la mayor parte del año, las faldas de estas siete montañas. Otras influencias más concretas que toma Hoest de este paraje es el número de pistas con el que rellena sus discos. Todos ellos, exceptuando el último Et hav av avstand que ha editado a lo largo de 2023, poseen siete pistas en representación de esas siete montañas. Sin embargo, la más concreta de todas ellas es la que luce en su segundo álbum, Over Bjoergvin Graater Himmerik (El cielo llora sobre Bergen). Un disco conceptual que tiene como tema principal la muerte de Bergen. Este constituye, además, el ecuador de la trilogía inicial, que trata los temas de la muerte, Noruega y el demonio en el ser humano.

 

De entre todas esas colinas, la de más fácil acceso es Fløyen. Con el funicular de Fløibanen se pueden subir sus 320 metros en únicamente seis minutos.

 

Al fondo de la calle se ve la estación donde subirte al funicular

 

Cuando ya llegas a la cima, puedes divisar cómo la ciudad se riega a lo largo y ancho de un valle cercado por siete montañas, mientras que el fiordo en forma de garra atrapa tu mirada.

 

Panorámica del fiordo desde el mirador de Fløyen

 

En esta colina se detecta la importancia que el pueblo noruego le da a su folklore musical. En la barandilla del mirador está forjada la melodía de la canción tradicional “Udsigter fra Ulriken” (vistas desde Ulriken). Esta canción se refiere a Ulriken, la más alta de estas siete montañas. Su texto es de 1790, y fue realizado por Johan Nordahl Brun, mientras que su música es una adaptación de un antiguo minueto, posiblemente del belga André Grétry o del italiano nacionalizado francés Jean Baptiste Lully, compositor principal de la corte de Luis XIV. La letra es una oda a Bergen que relata sus bonanzas, tal como se puede leer en el siguiente extracto:

(…) 
Desde aquí contemplo vistas encantadoras,
el agua de Lungegaard, su planicie se veía azul,
los arcos coronados de hojas de Nyegaardalleen,
Debajo, Skiønne adornaba ese paseo,
Por el campo el traje de fiesta,
el oro en el verde, el esplendor floreciente.
(…)

 

vídeo de este tema interpretado instrumentalmente en HaakonHall

 

Melodía forjada en la barandilla

 

Este mirador es el comienzo de múltiples rutas de senderismo, que abarcan una amplia área natural, y de distintas actividades a compartir en familia, como un parque de niños con columpios o un zoo infantil en el que se pueden visitar cabras. Nosotros, sin embargo, decidimos dirigirnos por el camino de Trollskogen que comienza con un bosque de prominentes pinos entre los que se esconde una gran cantidad de esculturas en madera que representan a trolls.






Don´t feed the trolls

 

Esta mítica raza antropomorfa del folclore escandinavo ha inspirado miles de historias en la cultura noruega. Historias como la que narra el drama de Henrik Ibsen titulado Peer Gynt, una magna obra dentro de la literatura noruega, y para el que Grieg compuso música incidental (hojas que integran las celebérrimas “En la gruta del rey de la montaña” y “Marcha de los troles”), melodías que incluso han revertido en el metal escandinavo.

 

El sueco Vintersorg empleando la melodía de “en la gruta del rey de la montaña”

Otros compositores noruegos que han puesto su creatividad al servicio de los trolls son los nacionalistas Johan Halvorsen, quien escribió “La princesa y el trol gigante”, “Los troles entran en la montaña azul” y la “Danza de los troles pequeños, y Geirr Tveitt, que tiene obras como “El violinista trol enfadado y “El chico con el tesoro trol.

Dentro de la escena escandinava del metal extremo, son muy comunes las bandas que hablan sobre estos seres mitológicos. Grupos como los finlandeses Finntroll y Behexen, o los noruegos Trollfest y Faanefjell, entre otros, se sirven de ellos para poblar sus letras, y mostrarlos y tratarlos de múltiples maneras diferentes.

 

Seguimos nuestro camino hacia el mirador de Granbakken y el lago Skomakerdiket, donde puedes alquilar canoas para disfrutar de un día completo en el campo.

 

De camino a Granbakken


El lago Skomakerdiket

 Intrincados senderos que recorren estos escarpados parajes 

 

La stavkirke de Fantoft

Desde Bergen es fácil llegar a este hermoso enclave y edificio histórico, solo habría que tomar alguna de las líneas que tienen parada en Fantoft, por ejemplo, el tranvía nº1, que puede llevarte allí en 35 minutos.

Las iglesias de madera son lugares de una belleza inusitada. Son Hijas de un choque entre culturas, al combinar la arquitectura e iconografía cristiana con los diseños y motivos nórdicos de un gran salón vikingo, dando lugar a algo distintivo que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo.

Esta concretamente data de mediados del s. XII, aunque en el s. XIX, cuando se trasladó de su sitio originario, Fortun, al barrio de Fantoft, sufrió algunos cambios inspirados por la arquitectura de la de Borgund, al adquirir el techo escalonado.



 Iglesia de Fantoft

Sin embargo, la iglesia que se puede disfrutar hoy día es solamente una réplica de aquella, pues el 6 de junio de 1992 sufrió un incendio intencionado, que casi acabó con ella por completo. Solo se conservaron algunas partes de su armazón y vigas, las únicas que sobrevivieron al infierno originado por una mano aún desconocida. Nunca se encontró al culpable, aunque sí hubo un sospechoso. Este fue Varg Vikernes, un joven músico de Black Metal que había lanzado un proyecto unipersonal llamado Burzum, con el que editó en 1993 un EP llamado Aske (Cenizas), para el que empleó como portada una fotografía de la iglesia quemada.

La iglesia actual es una copia idéntica de aquella quemada, aunque no fue posible reconstruir las pinturas murales que existían antes del incendio.

 

Troldhaugen

Otra excursión cercana que se puede realizar desde Bergen es el pintoresco hogar en que vivió Edvard Grieg durante 22 años. Se puede llegar también cogiendo la misma línea 1 del tranvía, aunque el trayecto es más largo, unos 50 minutos, pero la visita está totalmente justificada. Hoy día es un museo que incluye su casa de campo, la pequeña cabaña donde componía, un centro de exposiciones y la sala de conciertos Troldsalen.

 

El nombre de la hacienda proviene de trold que significa troll y haug del nórdico antiguo haugr, que significa colina o montículo. Él mismo inmortalizó el nombre de su hogar en una de sus piezas para piano, Día de boda en Troldhaugen, Opus 65, No. 6. Este fue su hogar desde abril de 1885 hasta su muerte. De hecho, sus cenizas y las de su esposa descansan aún dentro de una tumba cavada en la colina cerca de la casa.


 Tumba de Grieg y su esposa

El edificio principal es una residencia típica del siglo XIX, con una torre panorámica y una gran terraza en la fachada. Pintada de color pastel y con los acabados en verde, corona una pequeña colina que está bañada por el paradisíaco y diáfano lago Nordas.


 

Dentro de la estancia, sobresale la sala de estar, donde se encuentra el piano de cola Steinway, que recibió como regalo por sus bodas de plata en 1892. Hoy día, aún es funcional y sigue empleándose para conciertos privados.


Las estancias están repletas de objetos pertenecientes al compositor, desde bastones, hasta bustos y manuscritos de sus obras. Las paredes, llenas de recuerdos, casi no tienen un espacio vacío. Hay una especie de horror vacui por el que toda extensión tiene que ser rellenada con algo más allá del silencio.

 

Pasando la casa y bajando la colina por el otro lado, un sendero te lleva a la pequeña cabaña donde el compositor realizaba su magia musical. Esta dispone de un mobiliario casi espartano por su austeridad. Lo mínimo que le permitiera componer. Se nota que era un auténtico espacio de trabajo en el que no había lugar para las distracciones. Solo un piano de pared con su butaca, un escritorio con los utensilios necesarios, un diván sobre el que tumbarse para ensoñar las historias que querría narrar musicalmente y una ventana orientada al paradisíaco y dichoso lago. Un espacio de paz, calma y concentración, totalmente necesario para alimentar su creatividad compositiva. De hecho, no es la única cabaña de composición que tuvo, también construyó otras en Landas, Elsesro y Lofthus.

La cabaña de composición mirando al lago 

Interior de la cabaña 

El lago Nordas en toda su calma

Por último, Troldsalen, una sala de conciertos, cuya entrada está guardada por una estatua del propio Grieg. En ella, en los meses de verano y otoño, se ofrecen series de conciertos y eventos. Se trata de una sala elegante y hermosa, con una acústica excelente y unas vistas inmejorables. Un amplio ventanal detrás del escenario, le brinda al público una hermosa vista de la cabaña del compositor y del lago.

 

El exterior de la sala mimetizado con la colina, como si se tratara de un troll 


Interior de la sala iluminado a través del ventanal

 

Además, la inmejorable ubicación de Bergen, que está entre los dos fiordos más grandes de Noruega, el de Hardanger y Sognefjord, hacen de esta ciudad un perfecto punto de partida para una excursión por los fiordos. Pero esa es otra historia que ya será narrada.

domingo, 12 de abril de 2020

Una Nueva York de cine


Realizando una entrada sobre la sonoridad de Nueva York (inédita aún, algún día la terminaré, lo prometo…) empecé a hablar de cine, otra de mis grandes pasiones, y me di cuenta de que una entrada únicamente enfocada sobre ese punto ofrecía unas posibilidades tan fabulosas y terriblemente atractivas como para que las desestimara. Así que aquí me tienen, totalmente motivado y dispuesto a dibujar un mapa con algunos de los rincones más fotogénicos de esta increíble ciudad.
 
 Mapa de NY con algunos de los escenarios que visitaremos en esta entrada marcados.

Sin embargo, son muchas las dificultades que te asaltan a lo largo de tal relato, siendo la primera el responder a la pregunta de: ¿por dónde comienzo esta historia sobre historias? pues son numerosísimas las películas que han optado por esta urbe como telón de fondo. Obviamente, que esto haya sido posible es debido a que la escenografía que aporta una ciudad como Nueva York es inigualable y rica en contrastes. Desde amplias zonas verdes y enormes bloques de edificios literalmente apilados unos contra otros, hasta opulentas mansiones, pintorescos barrios, populosas zonas comerciales, además de únicos y característicos ejemplos arquitectónicos. 
Esta familiaridad con Nueva York por medio del cine motivó que fuesen muchos los rincones que despertaran mi memoria, a pesar de no haber pisado nunca antes esta ciudad. ¿Quién no ha visto mil veces el perfil de esta ciudad en la gran y pequeña pantalla?


Perfil de Nueva York

Nada más aterrizar, te encuentras con el inmenso J. F. K. Escenario de aquella película en la que Tom Hanks hacía de un descolocado turista del país ficticio Krakozhia, en donde había estallado una guerra civil y al que EEUU ya no reconocía como soberano, ocasionándole todos aquellos quebraderos de cabeza al protagonista.

Una vez ya en el centro de la ciudad, no hay mejor guía turístico de Nueva York que Woody Allen, el auténtico embajador de esta urbe en el extranjero. En numerosas ocasiones, este cineasta ha buscado y encontrado en las entrañas de esta ciudad la escenografía apropiada para contar sus surrealistas historias. Eso mismo es lo que sucede, por ejemplo, en Annie Hall, Hannah y sus hermanas, Misterioso asesinato en Manhattan… Aunque, obviamente, el film con el que honra más profunda y sinceramente a la gran manzana es su gran obra Manhattan. Un poema visual en blanco y negro erigido en honor de esta colosal ciudad, y a la que la música de Gershwin le ofrece la banda sonora perfecta. Como no podía ser de otra manera.

 Video del prólogo de Manhattan
Nada mejor para presentar la isla

Otro ejemplo, aunque obviamente no el más famoso, es el de una de mis películas icónicas: La semilla del diablo (sí, su título en inglés, al no ser tan gráfico, está mucho mejor, pues no cierra de entrada posibles interpretaciones del final, pero es lo que sucede con las traducciones). Este fue el film en el que R. Polanski hizo sus pinitos en el género del terror psicológico siguiendo la novela de 1967 de Ira Levin. Un libro también genial que te capta y engulle con total facilidad. 

El edificio Dakota en el que se rodó La semilla del diablo, y escenas de Cazafantasmas
Localizado justo al lado de Central Park.

Y por supuesto, no podemos hablar de Nueva York sin referirnos a esa inmensa masa verde que es Central park, corazón rectangular de esta enorme urbe, además de escenario de copiosas películas. Estas, en su mayoría, han construido en torno suyo una idea de oasis, tal y como sucede por ejemplo en Kramer contra Kramer, donde hacía de territorio neutral en la pelea de unos padres (Dustin Hoffman y Meryl Streep) por su hijo. Eso lo hemos aprendido en el cine y es comprobado desde el momento en que pones un pie en él. Infinidad de gente tumbada sobre el césped tomando el sol, o jugando al frisbee, parejas hablando sentadas en aislados bancos cuando ya la luz está menguando, tal y como sucede habitualmente en el cine, niños trepando bronceadas estatuas...


Descansando en el parque, tal y como luce en el cine.


La laguna central con NY al fondo.

 Vista desde Bethesda terrace en Central Park, donde se filmó el final de Los vengadores.

Sin embargo, también hay películas que rompen con esa paz que recorre las numerosas arterias que dibujan el mapa topográfico de este parque, las cuales están pobladas por incontables runners y ciclistas. Un claro ejemplo es Jungla de cristal 3, en la que Willis y L. Jackson lo atraviesan con un taxi, ocasionando insultos de los transeúntes, los cuales se salvan in extremis de ser atropellados. Además, también tienen que resolver un enigma antes de que estalle una bomba en una de sus fuentes.

Otras películas que toman a este parque como telón de fondo son Solo en casa 2 y Los inmortales. Concretamente, en la segunda de estas, aparece el sereno Bow bridge surcando una de las múltiples lagunas, lugar donde Lambert tuvo una conversación amistosa con otro de los inmortales. Esa vez, no acabó la cosa con una cabeza rodando.

Es más, son muchos otros los espacios de Nueva York que aparecen en estos dos films citados: El Madison Square Garden, donde a ritmo de Queen unos forzudos entraditos en carnes se dan una serie de mamporros al principio de los inmortales; y el hotel Plaza y el Radio city Music Hall en Solo en casa 2.


Radio City Music Hall

Hotel plaza a la derecha de la imagen

Otra película que casi se convierte en un recorrido turístico por gran parte de los rincones más fotogénicos de la ciudad es Cazafantasmas. En ella aparecen bellos ejemplos de la arquitectura de Nueva York, desde el hermoso edificio que alberga a la biblioteca pública, escenario de uno de los comienzos más jocosos que nos ha dado el séptimo arte (“¡A por ella!”), hasta la universidad de Columbia, pasando por el Lincoln center y el particular cuartel de bomberos que sirvió de sede para estos locos investigadores de lo paranormal.


Fachada de la Biblioteca pública 

 Interior de la biblioteca, donde casi se ahoga el protagonista de El día de mañana
Película en la que no quemaron la obra de Nietzsche.

La preciosa Sala de lectura


Columbus circle, uno de los sitios por donde se dirigió Gozer, también conocido como Gozer el Gozeriano, Gozer el Destructor, Gozer el Viajante, Volguus Zildrohar o Señor de Sebouillia.

El entrañable parque de bomberos, sede de los cazafantasmas.

Caminando por sus vivaces y sonoras calles, hay un edificio que desde su base atrapa tu atención, obligándote a alzar la vista hacia su imponente y puntiaguda aguja. El Empire State, que sirvió de escenario para uno de esos momentos inolvidables que nos ha dejado el cine. Nada más verlo me asaltó la mente la imagen de un enorme King Kong en blanco y negro trepando por su fachada y peleando contra unos aviones que le sobrevolaban en círculo. Sin embargo, en la película que ha sido peor tratado este edificio ha sido en Independence Day, al ser el epicentro de la destrucción de los extraterrestres en la ciudad de Nueva York.


Empire State dominando desde el cielo.

 Una obra de teatro en Broadway nos recuerda el paso de Kong por NY.

Cerca de aquí encontramos la gran estación central. Una parada obligatoria para todos los turistas, no solamente los cinéfilos. Sin embargo, en ella los más nostálgicos podemos recordar ese momento del film de Hitchcock Con la muerte en los talones.
Su fachada, coronada por una escultura de nombre La gloria del comercio, en la que se representa a Minerva, Mercurio y Hércules y a cuyos pies se halla el afamado reloj Tiffany, da la bienvenida a todo aquel que se adentra en ella.


Park Avenue donde los vengadores se fajaron con los chitauri

Una vez en su interior, el espacio sorprende impresionantemente: el Vanderbilt Hall, una impresionante sala central de reluciente suelo de mármol, que durante el día refleja la luz que se cuela por los grandes ventanales, y por la noche la de sus 10 suntuosas lámparas de araña doradas, con unas 110 bombillas cada una (Ahí me pasé las horas contándolas) además de unos lucernarios laterales. Y sobre todo ello, como si de una bóveda celeste se tratara, está la bella cúpula central estrellada, en la que se pintó el zodiaco completo.
Desde hace un siglo este emblemático reloj de cuatro caras y construido en ópalo ha sido el punto de encuentro habitual de muchos neoyorquinos, gracias a su rigurosa exactitud, producto de estar conectado con el reloj atómico del observatorio naval de Bethesda, en Maryland.
Todo en esta estación es símbolo de elegancia. Una elegancia que saltó por los aires (entre otras muchas cosas y edificios) en los Vengadores, cuando Loki atacó la ciudad respaldado por los Chitauri.


Increíble que estuviese a punto de ser derribada en la vida real.

Otro de esos emblemáticos rincones que encendieron nuestra memoria cinéfila fue Times Square, centro neurálgico de la gran manzana, donde han sido rodadas películas de tanto renombre como Taxi driver o Vanilla Sky, protagonizadas respectivamente por un joven Robert De Niro y Tom Cruise. Sin embargo, poco tiene que ver el Times Square y el Nueva York retratados en 1976 por Martin Scorsese del que encuentras actualmente. Aquel grotesco y sucio paisaje no tiene cabida en el s. XXI. Aquel ha tornado en luz y color.


Un Times square más propio de las películas de Spiderman.

Lo mismo sucede con la película de culto The Warriors, en la que una banda tiene que realizar una Odisea griega, y superar todas las adversidades posibles para cruzar Nueva York al completo, desde el Zoo del Bronx hasta Coney Island. Y créanme, las distancias aquí son enormes, nunca había estado en una ciudad en la que tuviera que emplear tanto el transporte público para ir de un sitio a otro. Caminar por ella es como cruzar la Tierra Media o un campo de futbol de Oliver y Benji.

Un barrio emblemático y que todo el mundo conoce de nombre es el de Wall Street, llamado así porque se ubica en el lugar exacto en el que estaba la primigenia muralla de Nueva York.  Actualmente, desde aquí se fijan los designios del mundo entero, tal y como nos han mostrado películas como la homónima Wall Street o la más actual y alocada El lobo de Wall Street.


Wall Street.

Ya casi para terminar, habría que nombrar un lugar que es un auténtico leitmotiv en las películas filmadas en Nueva York: El puente de Brooklyn, que a veces se confunde con el de Queensboro de la película Manhattan, ya visto más arriba en el video. Este lo hemos podido ver en incontables películas, y desde los ángulos más diversos, e incluso lo hemos contemplado destruido. Ha aparecido en filmes ambientados en Nueva York tan diferentes como Érase una vez en América, Fiebre del sábado noche, Soy leyenda, Estado de sitio, Wall Street, la versión de Godzilla de 1998…


Panorámica del puente de Brooklyn.

 Puente de Brooklyn desde otra perspectiva.

Y yendo a uno de los múltiples y espectaculares espacios culturales que posee la Gran manzana, es de obligada mención el Museo de Historia natural y la película Noche en el museo. Un lugar donde grandes y pequeños disfrutarán por igual gracias a su cuidada y completa exposición. Vivirás un recorrido por toda la historia, desde el mundo de los dinosaurios hasta el momento de los vuelos espaciales.
 Fachada del museo de historia natural.

Pensando, pensando


Rex, dan ganas de tirarle un hueso, para ver si lo busca

Como colofón final, una de las grandes cintas de la historia, el Padrino, también fue grabada en esta ciudad. Por ejemplo, para el bautizo del nieto de Corleone se empleó el interior de la vieja catedral de san Patricio, ubicada en la calle Mulberry.


Interior de la Catedral.

Sin embargo, hay muchas más películas y lugares que me dejo en el tintero, pero es que la lista es inmensa. Si recuerdas alguna que no he nombrado y pasado por alto, ¡no dudes en comentarlo!